viernes, 29 de junio de 2012

Al parecer está confirmada la exclusión temporal de Paraguay del MERCOSUR, y la excusa es la destitución del Presidente Lugo por el Parlamento de ese país.

Hay unos cuantos detalles preocupantes en la decisión, el primero de los cuales es la obvia similitud, ahora política, entre esta Triple Alianza pseudo progresista y la que, para eterna ignominia de los perpetradores, destruyó al país más moderno de la época. (Quien tenga alguna duda, lea “El Napoleón del Plata” y después me cuenta).

Pero eso, siendo feo, es anecdótico.

Mucho más feo es saber que ninguno de nuestros Ejecutivos conoce, obviamente, algunos aspectos medulares de la política, sea esta local o internacional; aunque continuamente los menten.

No conocen el Principio de NO intervención. No conocen la republicanísima división de poderes, ni la esencial representatividad ABSOLUTA de los Parlamentos, cuya legitimidad es manifiestamente superior a la de los Ejecutivos, apenas representantes de, en el mejor de los casos, medio país. No conocen la Constitución paraguaya ni sus reglamentos de Juicio político..No conocen letra ni espíritu de la cláusula democrática del MERCOSUR.

La suma a la patota defenestradora de gobernantes tan democráticos como los dirigidos por Micomandante Chávez, Matadiarios Correa, Apaleacampesinos Morales, o el Tiranosaurius Rex de los dictadores del mundo, poco ayuda desde el punto de vista de la cultura general y democrática; si bien suma desvergüenza, capacidad de atropello, mojito, coca y petróleo (o su ausencia) al aquelarre intervencionista disquierdoso. (Se me escapa el porqué del apoyo de mi casi pariente colombiano; otrora tan machito (con m y con f) y tan Compañero desde que agarró la teta. Otro panqueque, y van…).

No sé (ni me importa) qué hizo Lugo, además de pasarse despreocupadamente a medio Paraguay por el santificado sable, con múltiple y bípedo resultado o nombrar unos Ministros tales que prohijaron la matanza del otro día. Sólo sé que un Parlamento electo utilizó, a la velocidad que se le antojó, un procedimiento de Juicio político totalmente legal; que, al igual que el nuestro, no está regulado por los procedimientos ni los tiempos de la Justicia ordinaria.

Procedimiento que, además, cuenta con el respaldo nada menos que del Supremo Tribunal Electoral, el Poder Judicial y el pueblo paraguayo (que está tranquilo en su casa y no dando vuelta el país como debería y sabe, si los hechos fueran como dicen los cacarecos mal emplumados de la UNA (y MIERDO) SUR). TComo también (y no es nada menor) con el apoyo de gobiernos serios de América y Europa, que no miden sus acciones en ideología o costo beneficio político sino con la regla de los principios, como Canadá y Alemania, por nombrar dos.

No tiene, en cambio (¡oh, cielos, qué horror) el respaldo de una caterva de degenerados políticos, una masa informe de tiranos, tiranuelos, la mayoría otrora alzados en armas, cómplices enriquecidos de aquellos y cabriolescos surfistas de la ola pos crisis del 2000; devenidos en ejemplos por el absurdo de la falsedad de la teoría de la superioridad moral e intelectual de la Izquierda. Boomerang del cántico de barricada de los 70’s, cabe hoy preguntarse: Si esto es la Izquierda , la Izquierda ¿dónde está?

En la paupérrima dimensión de mis posibilidades, quiero desde aquí decir a mis hermanos de Paraguay de toda confesión política o sin ella, Liberales, Febreristas, Radicales, Convergentes socialistas, Luguistas, Demócratas cristianos no fornicadores, Colorados, etc. que la gran mayoría de los Orientales no somos ingratos, traidores, sumisos, desmemoriados ni ignorantes, como nuestros ocasionales gobernantes.

Y que estamos tan desolados como ellos ante la burda maniobra que los excluye ilegítimamente de su bien ganado sitial de pueblo libre, democrático y, en la libérrima búsqueda de un destino cada día mejor, digno de todo nuestro respeto, respaldo y solidaridad.

Puede que los "Triplealiancistas +" del Siglo XXI, por un tiempo, venzan. Es seguro que no convencerán ni prevalecerán en el futuro.

No tienen razón ni nada noble los inspira.

miércoles, 20 de junio de 2012

¿Nunca más marihuana ilegal, dijo, abuelo? Tomá pa vos...

Para ser sincero, como siempre, no escuché al Presidente. Estoy harto de ilusionarme cuando habla sobrio y calentarme cuando Baco habla por su Boca, harto de no saber cuál es el que me habla, si el abuelo canchero, el frío y calculador asaltante del sistema democrático, el componedor, el desesperado, el déspota...

No me gusta que el Presidente me hable con parábolas: eso es para los elegidos. No me gusta que me hable como abuelo: no le pago para eso. En realidad me gustaría que hablara menos y su Administración consiguiera más resultados. Verán que no digo "hiciera más": hay veces que, al revés del que nos dice que algún día nos vamos a avivar, cuanto más vendés, más perdés.

Quiero dejar sentado mi respaldo a alguna de las medidas que, según la Prensa, insinuó el Presidente.

No hay nada mejor que reconocer la realidad y, así sea siete años tarde, darse cuenta que hay que hacer más por la Seguridad, aunque los dientes ideológicos rechinen.

Como verá, vengo en una buena, así que no se ofenda, don Presi, pero no sea nabo. Saque esas restricciones de cantidad, registro, monopolio estatal e impuestos de la venta de marihuana. Si los jode mucho, es más cara o no les alcanza, la van a comprar en la boca.

Para esto y para todo: No hay nada mejor que la libertad, especialmente cuando el control se demuestra tan pobre en logros positivos y tan rico en fracasos y enriquecimiento de los corruptos.

Respecto de la internación compulsiva: padezco a diario el hartazgo, el dolor de no poder salir sin mirar para atrás, adelante y los costados cuatro veces por cuadra, así como, allá en la víscera, la alerta liberal. La medida en sí, aislada, podría ser bienvenida y "no tan grave", pero se parece mucho a elementos característicos de los regímenes totalitarios. "Primero fueron los pastabásicos, pero no me importó, porque yo no consumía...". Así empezó el Gulag. Tiene que haber otro modo.

Desde que estalló el tema de la pasta base NADA (o casi) se ha hecho con algún sentido al respecto, especialmente en el Estado. En general, lo único que hay es internación (libre o compulsiva, tanto da) y luego, a casita; y eso es como sacar peces del Pantanoso, llevarlos a un estanque, lavarlos, alimentarlos, curarlos (por fuera) un mes y luego... de vuelta al Pantanoso.

Cuando asumió el Frente, le llevé un proyecto completo a la Junta de Drogas, de la mano de una micro ONG de vecinos y familiares afectados. Cero pelota, "el problema acá es el alcohol" nos dijeron el hoy Embajador Romani y compañia. Hace algo más de un año, lo llevé (de regalo y sin compromiso alguno) al Ministerio del Interior, al MSP, al INAU y al Patronato de encarcelados y liberados. Se limpiaron el culo con él.

Leyendo lo que piensan hacer, digo (con todo respeto): no tienen idea de lo que se trata. Piensan que una adicción es como una neumonía. Sin desintoxicación, si, pero TAMBIÉN Y FUNDAMENTALMENTE sin desarrollo personal externo e interior y re tejido de la red afectiva y social, no hay cura posible. El problema no es que se droguen sino por qué y, sobre todo, no sustituir una droga por otra

Además, y como siempre, primero la libertad y su melliza siamesa, la responsabilidad: no hay cura sin voluntad. Nadie te puede ayudar si no empezás por querer salir.

Y, si querés salir, la internación ya no es compulsiva sino voluntaria y ahí se acabaron mis dudas. Las filosóficas, digo: las terapéuticas sobreviven completitas.


Vamo arriba, Pepe, que se puede. Hay que abrir las orejas y cerrar la boca.


sábado, 16 de junio de 2012

Hoy es 16 de junio

Efectivamente, lo es. La respuesta de muchos, probablemente sea "Sí. ¿Y?” Los bolsos juegan otra final robada, haga lo que haga ningún Ministro caerá, mañana es diecisiete...

El sábado 16 de junio de 1984 fue, desde mi punto de vista, un día clave para el país. Ese día, regresó de su exilio el Sr. Wilson Ferreira Aldunate, y cada uno seguramente tiene una opinión al respecto y sobre él. O no, pero el tema no es ese.

La tarde anterior, caminando por el Centro, había visto pasar jeeps con ametralladoras de combate empuñadas por soldados de pie, seguidas por camiones de tropas, tanquetas y tanques. Iban a tomar posición en la zona portuaria.


Nunca he sido demasiado valiente, pero ese vano intento amedrentador sólo consiguió despertar en mí una rebeldía final, arrinconada hasta entonces por el miedo.

"Otra vez, no", sentí que me decía "esa" voz que todos alguna vez escuchamos dentro.

"Una vez, ya no salimos a la calle, pero ahora ya sabemos cómo es vivir en el terror. Si no se van, ya no importa. Tiene razón Juan Chahuanco: para vivir como vives mejor no morir de viejo". A esa altura tenía casi 30 años, y una hija de tres. Ambas cosas también me empujaban. Al miedo y a la decisión.

Esa noche no dormí. Reuní todo el (poco) coraje que uno encuentra después de vivir once años con miedo y -muy tempranito- me fui para Agraciada y Nueva York, en la zona donde se suponía nos reuniríamos con otros locos como yo, para manifestar.


Era una hermosa mañana y el panorama, desolador. Unos puñaditos de gente que más evidenciaba su candor que su práctica militante o de lucha callejera, exhibía una modesta y decorosísima decisión sólo superada por su terrible indefensión y falta de condiciones para enfrentar lo que se venía.


Alcanza recordar que por entonces la represión había recrudecido, en directa proporción con la expresión cada vez más inocultable de que la gente estaba harta de los militares. Un tiempito antes, en la feria de Tristán Narvaja le habían pegado a todo el mundo: no se salvaron ni las viejas con la chismosa en la mano, los puesteros. Nadie.


Ahora, habían sacado los tanques. Los granaderos estaban prontos como siempre, y cerca como nunca. Frente a ellos, esperando, con la mansa decisión del que sabe que tiene razón, poco para perder y mucho para ganar, mujeres de tacos altos y cartera, veteranos heroicos (entre los que recuerdo nítidamente a Maneco Flores Mora, por entonces ya herido de muerte por la enfermedad, pero con el alma y la pluma en flor) y unos cientos de nosotros.


Los helicópteros sobrevolaban continuamente la zona, a baja altura, aturdiéndonos con ese sonido característico, para siempre asociado al genocidio de Vietnam, al de Afganistán, y a tantas otras gestas brutales en contra de los pueblos del mundo.


Como a las once y media de la mañana, una columna impresionante de militantes de Izquierda, que habían decidido reunirse detrás del Palacio Legislativo, se reunió con el ya no tan pequeño grupo inicial, confundiéndose en el apretado abrazo de un pueblo que sabe qué es importante y qué no; tan característico de aquella época, hoy tan penosamente lejano.

No pasó nada. Éramos demasiados como para reprimirnos. Wilson fue preso, sus acompañantes cada uno para su casa, y al sábado siguió el domingo.


Pero ya nada sería igual. Aquel glorioso (hoy olvidado) día, un montón de uruguayos le habíamos dicho a los militares, pacífica y decididamente, que la cosa no daba para más. Que ya no había nada que ellos pudieran hacer, más que volver en silencio al lugar de donde nunca debieron salir.


Desde entonces tengo la sensación de que hay un día color corazón que falta en el almanaque, pero probablemente está en el alma de algunos de nosotros mucho más que otros que sí son festivos (al menos en el almanaque).


Para este peladito, el 16 de junio es el Día de la Dignidad; y si fuera feriado, debería estar destinado a conmemorar y volver a disfrutar de algo que hicimos entre todos: recuperar el control de nuestra vida como nación.


No dejo de soñar que vuelvan a nuestra alma la alegría, la esperanza, la tolerancia y la claridad que supimos exhibir entonces.


SAVAP

Eldo Lappe

domingo, 20 de mayo de 2012

Hoy es veinte de mayo

Hoy, cuando me desperté, la radio me recordó qué fecha es. Lamentablemente, también me recordó una ignominia; pero yo me acuerdo de algo hermoso.


Extraña paradoja que une, en el mismo día, algo abyecto y lleno de cobardía y deshonor, con una

gesta hazañosa donde valentía y capacidad para vencer la adversidad se suman para dar como resultado una página maravillosa del deporte mundial.


¿Qué incomprensible capricho divino reunió el atroz asesinato de cuatro civiles desarmados a manos de quienes fueron formados para defender la Soberanía del país (que no es otra cosa que el poder supremo del Pueblo), la Constitución (que es el marco que juraron respetar), con la lección de entereza, rebeldía y honor que encarna el triunfo en 1966 de Peñarol sobre River Plate argentino en Santiago de Chile?


Prisionero de la conjunción que apunto y de un pudor por no herir la sensibilidad propia y ajena, no me animo a celebrar con tantas ganas como quisiera aquella victoria. Sí me permito la conmemoración, porque la verdad existe, y no hay que esconderla, ni mucho menos negarla. Y así como hoy se sabe que Mazurkiewicz, Lezcano y Díaz, Forlán, Gonçalvez y Caetano, Abaddie, Rocha, Spencer, Cortés y Joya fueron capaces de aquella gloria, un día sabrá quiénes fueron capaces de ordenar y llevar a cabo la ejecución de cuatro uruguayos.


No se extrañen de que, detallando a los futbolistas, no nombre a las víctimas: lo hago con la única finalidad de no ponerlos en ningún orden, porque en la lista del Cielo no hay primeros ni últimos, senadores ni guerrilleros, mujeres ni hombres. Hay almas buenas, que vivieron y murieron con honor.


Hace cuarenta años, Amadeo Carrizo le puso el pecho a la pelota. Pese a todo lo visto y vivido, aún espero por el autoproclamado honor de quienes ordenaron y llevaron a cabo los cuatro asesinatos, para que hagan lo propio. Tienen la ventaja de que será impune pues, aunque no nos guste y con una elevación de miras tal vez inmerecida, hemos decidido no penarlos.


Vuelvan hoy a nuestro corazón la alegría y el coraje de Peñarol en Santiago de Chile, la tolerancia, el respeto de todos por vida e ideas ajenas, y la sonrisa de los cuatro mártires, hace tanto tiempo extraviadas en el turbulento mar del fanatismo -salado no en tanto mar - sino a fuerza de lágrimas.


Pidamos y actuemos por ello.


Y por ellos.


SAVAP


Eldo Lappe


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Post Scriptum: El tiempo me ha permitido conocer datos que se me escapaban cuando escribí lo que vienes de leer; cuando tomé tardío conocimiento de la grandeza de Marcos Gutiérrez Rodríguez, hijo del Toba, reconociendo la vinculación de su viejo con la plata que los tupas obtuvieron de robos, extorsiones y secuestros; tan diferente al perseverante reptar oportunista de sus homólogos. Ello me permitió confirmar la versión que recibí de filas de un militar de esos que engrandecen el concepto que se puede tener de ese casi desconocido sector de la Sociedad; y con ambas pude separar la paja del trigo.


Siguen vigentes todos y cada uno de los señalamientos y reclamos que hago a los militares del pasado; los mismos que le hago a los tupas, a los bolches que organizaron un aparato armado a su servicio, y a todos los que me robaron veinte años de país; ninguno de los cuales ha hecho un mea culpa ni renunciado a su reiteración. Sólo cambia el hecho de que, estas muertes horribles, no tuvieron que ver con el accionar de la dictadura uruguaya sino con la bestialidad de un grupo de ávidos secuestradores y asesinos argentinos, probablemente informados por algún par uruguayo.


Me queda por saber ahora cuál es el vínculo de la muerte violenta de dos de los llamados "desertores" del MLN, que huyeron a Argentina y se sabían sentenciados a muerte por la propia organización a la que quisieron renunciar. Quiera la Vida negármelo: algo me dice que no quiero saber cuántos capítulos más tiene el capítulo asqueroso de la Historia reciente que Leonardo Haberkorn viene de desnudar con sus dos libros, en toda su repugnancia.

viernes, 18 de mayo de 2012

Reflexiones de un nabo de mierda - El Acto del 18 de mayo

Miente, miente, que siempre algo queda Joseph Goebbels Ministro de Propaganda del Tercer Reich alemán


En la madrugada del 18 de mayo de 1972, Dí­a del Ejército, integrantes de una columna del MLN asesinaron a mansalva a cuatro de los Custodias que vigilaban la casa del Comandante en Jefe del ejército de la época (plena democracia) General Florencio Gravina. Los cuatro soldados cayeron ametrallados a traición, mientras se encontraban tomando mate dentro de un jeep; una fría noche de mayo. Nadie puede dudarlo (1) Sin embargo, vengo de leer esto:

“En ese momento, el MLN no pudo explicarlo. Sin embargo, al mucho tiempo (2), dio otra versión de los hechos. Se habí­a resuelto un ataque a la casa del comandante, una tí­pica acción de guerra que iba a ser parte de varios operativos que se iban a producir en otros sitios de la ciudad el mismo dí­a. En el tiroteo murieron cuatro soldados, los que, utilizando un procedimiento hábilmente propagandístico, fueron colocados luego en un jeep como si en el momento de su fallecimiento hubieran estado descansando. La prueba de que habí­a sido un enfrentamiento, la daba el que uno de los guerrilleros, hubiese resultado herido de gravedad. José Mujica corroboró esa versión en un libro biográfico: "El objetivo de los compañeros era entrar en su casa" (se refiere a la de Gravina) "pero lo que se terminó mostrando en la foto fue un operativo armado por Inteligencia Militar, incluido el termo de los soldados (...) Los compañeros no habí­an advertido que en la azotea habí­a tiradores y justamente éstos fueron los primeros que tiraron. Y si los compañeros no hubieran respondido así­, los hubieran matado a todos. Después en la foto se trucó todo, como si los soldados hubieran estado muy tranquilos tomando mate, una cosa absolutamente inconcebible en época de guerra ¡una guardia en la puerta del comandante en jefe tomando mate tranquilamente! (...) ¿Quién vio hoy en la puerta de un cuartel tomando mate a los soldados que montan guardia?" (3)

Debo reconocer mi desinformación hasta este momento acerca de esta “mujicaneada” declarativa, que ha logrado llevar mi repulsión intelectual y moral por la persona del ocupante de la Presidencia de la República al extremo de la náusea.

Hace mucho tiempo había leído con asombro sus declaraciones a Búsqueda, en las que decía con total desparpajo que no tenía problema en decir y hacer lo que fuera necesario a fin de alcanzar sus objetivos. Años después declaró aquello de abrazar culebras y hoy es popularmente conocido por su derrotero decla-deli-rante “como te digo una cosa te digo otra”.

Yo no.

Con plena conciencia del riesgo que entraña, digo con toda claridad: Fascista. Nazi. Mentiroso. Y agrego motivos, para que tengan con qué llevarme al Juzgado.

1) Venimos de presenciar el último (por ahora) capítulo protagonizado por esa faceta enfermiza de José Mujica, cuando desde la privilegiada posición que le otorga su condición presidencial, amenazó con Justicia Penal y rebajó públicamente a quienes dijeron la verdad: que había corrupción en las negociaciones de la CARP por el dragado. Obscena prepotencia cuyo feo trasero quedó al aire con las inocentes declaraciones del “Embajador” Baraibar (4).

2) Reúne sobre sí Mujica, como lo hace un nada menor grupo de sus seguidores, tres de los estigmas morales que caracterizan a un Nazi, ya que:

a. Desprecia la vida (ajena). No sé si lo hizo él mismo, pero sí que no hesitó en planificar, ordenar, permitir y aprobar que se asesinara salvajemente a sus “enemigos” de una guerra unilateralmente declarada. A algunos de ellos, incluso, sobre la esmirriada probatoria de las declaraciones de un fotógrafo; obtenidas en interrogatorio bajo secuestro y tierra. Lo digo en presente, pues seguimos sin escuchar una declaración de arrepentimiento o cambio de posición institucional de parte de los integrantes del MLN.

b. Se cree parte de una raza superior, ya que sus muertos valen más que los de los “otros” y así lo ha demostrado obligando a los Militares a ir de uniforme al circo de su absurda teatralización del auto pedido de perdón y asunción de responsabilidad que nos encajó hace poco, mientras –fracasada su intentona de impedir el Acto de Homenaje previsto para hoy- prohibió, lisa y llanamente, que esos mismos militares concurrieran uniformados. Un militar sin uniforme no es tal, por mucho que así lo sienta en su fuero íntimo. Hay veces en las que lo formal Sí es esencial, y esta es una.

c. Siguiendo la técnica goebbeliana, miente en forma sistemática y espera que la reiteración deje como sedimento un barniz de verdad a su falacia y mendacidad crónicas.


José Mujica Cordano, a usted me dirijo, y a la piara de fascistas disquierdosos que le secunda y acompaña en esta burda campaña de destrucción de la verdad por sustitución de la memoria y justificación de lo injustificable; que, gracias a Dios, no son todos los frenteamplistas.


Con todo el respeto que consigo reunir (que apenas si alcanza a los restos mortales del que supe tenerle y ha sido coherentemente acribillado a traición por su ignominia declarante y fáctica de estos últimos años) vengo a decirle que acá hay uno que se acuerda bien de esos tiempos.


Acá hay uno que sabe lo que pasó. Acá hay uno que, como tantos frenteamplistas honestos y decentes, se horrorizó aquella mañana ante la inexplicable matanza; perpetrada por un grupo de facinerosos asesinos desvariantes ideológicos que, ante la evidencia de que (al igual que su orgullosa predecesora) la Armada Invencible de la Revolución Socialista se iba a pique, como toda rata, salieron a morder cuanto a su alcance estuviera, antes de morir como no sé si merecían pero sí que se habían buscado por muchos años y condenado el 14 de abril.


Lo reto a Usted y reto a cualquiera a desmentir que NO HAY UN SOLO MEDIO DE PRENSA DE LA ÉPOCA (y había varios opositores) QUE HAYA RECOGIDO LA VERSIÓN QUE INVENTARON (con todo el tiempo que la bien ganada cana y su enferma imaginería les permitieron) y años después soltaron al viento en hedionda batalla reinventora de la historia reciente. NI HAY TAMPOCO NADIE QUE NO PERTENEZCA A SU FASCIO QUE LA REPITA.


Me gustaría que el General Seregni estuviera vivo para que dijeran en su cara semejante infamia. También que me explicaran por qué, si las cosas son como dicen ustedes, al acto de instalación de la placa recordatoria concurrieron el Intendente Arana, varios Directores de la IMM, incluidos los del MPP.


A diferencia de la mitad de los uruguayos que lo escuchan hoy, el 18 de mayo de 1972 yo estaba “ahí”. No era un viejo facho (como sé que me apostrofarán): era un joven militante de izquierda que había optado por no integrarse a la lucha armada, pese a compartir muchos de sus románticos anzuelos revolucionarios. No me tome por estúpido ni me diga que no sé lo que viví. Puedo no haber sabido distinguir hasta mucho después de qué abyecto modo nos usaron, pero no soy un nabo de mierda.


Creo.



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(1) : Alcanza con mirar los impactos de bala del Jeep y los cuerpos: los tiros vinieron de alrededor, están en la espalda y en el parabrisas, pero desde adentro.

(2) Las declaraciones del MLN sobre de la nueva versión de los hechos parece muy tardí­a: data del 2004 o del 2005, cuando sus actores se hallaban sumergidos en una campaña polí­tica y sabí­an que tení­an posibilidades de ser gobierno, como efectivamente ocurrió. Los hechos ocurrieron en 1972, más de 30 años antes. Los tupamaros eran pues parte muy interesada en dar una buena imagen frente a un electorado que permanecí­a indeciso en elegir una visión violentista.


(3) César di Candia; Memoria, el camino de la violencia uruguaya (1940-1973); Volumen 6; diario El Paí­s; 2006; pág. 35 a 37. Di Candia cita el libro "Mujica", de Miguel A. Campodónico; Editorial Fin de Siglo; 2005.

(4) Si no fuera penoso me reiría


(*) Si a alguien le interesa ahondar en el tema, Internet es pródiga al respecto. Recomiendo, por presentar múltiples ángulos y opiniones, además de todas las versiones, la páginahttp://uruguaymilitaria.com/Foro/viewtopic.php?f=4&t=506

jueves, 17 de mayo de 2012

Explicación de mi a...bulia

Hoy, en la feria, me ofrecieron listas para votar el 27. Eso y la lectura del artículo cuyo link adjunto me impulsaron a escribir este aporte reflexivo, que va especialmente dedicado a mis amigos frenteamplistas. Sin sorna alguna, de corazón, con la compasión en su mejor acepción (padecer con) que me permite el hecho de (hace muchos años, como el autor del citado artículo) haber estado “ahí” y sentido “así”; y la ventaja de haberme dado cuenta de (y renunciado a) lo que, décadas después, les sigue atormentando.

Es meridianamente claro: desde la cerrazón electoral utilitaria o del “antes me corto la mano”, el tema no tiene solución. Pero mis amigos son demasiado inteligentes y sanos como para seguir padeciendo nomás por eso.


Por eso, escribo. Al tema.


Desde 1988 no tengo Partido, pero -si varias objeciones no me lo impidieran- bien podría ejercer el sufragio a favor del candidato que me pareciera. La primera objeción es ética: no soy frenteamplista y me parece impropio decidir el destino de otros fijándoles autoridades cuyo gobierno luego no he de padecer. Es el mismo argumento por el que me opongo al voto epistolar, consular o cualquier ingeniosa variante con la que se pretenda vestir la iniciativa rechazada en las urnas en 2009, por 7 de cada 10 uruguayos.


No tengo partido ni razones para violentar mi marco ético, pero no me da ganas de romper mis caros, arcaicos y desusados principios por algo así. Lo mismo parece sucederle (según escucho) a un altísimo porcentaje no ya del millón y pico de votantes sino de los simpatizantes, afiliados y hasta militantes del conglomerado tricolor. La pregunta de rigor es: ¿por qué no tienen ganas ellos, que sí son frentistas?


Yo creo que sé por qué; y hay que reconocer que tienen razón: la elección es perfectamente inútil.


Los están convocando a elegir al continuador de la obra de Brovetto, que es más o menos como ofrecerles ser el muerto más sano del cementerio; porque a lo que los están llamando es a designar a quien ha de ejercer el NO poder en su querido Frente Amplio.


Claramente diferente sería si los convocaran a elegir una Constituyente frentista, una como la que tanto bien parece le haría al país (al punto de tenerla en el sacrosanto Programa). Una que cambiara el Estatuto que astutamente redactaron los aparatchnik del PC e hicieron aprobar a los incautos socialdemócratas (socialcristianos, batllistas y blancos desilusionados, rebeldes o como gustes llamarles a éstos y a todos aquellos) que se sumaron como independientes al llamado del General a “todos los orientales honestos”. Estatuto brutalmente antidemocrático, dicho sea de paso, que incorpora privilegios electorales que vulneran el marco constitucional vigente y deja trancada su eventual modificación con siete candados cuyas siete mágicas llaves están en manos de ¿adivina quién? ¡Siiiiii! De quienes lo redactaron y, por ello, tienen el privilegio de que su voto valga muchísimo más que el de cualquier ciudadano. En mano de los que deciden lo más importante, mandando a piacere (pese a su esmirriada votación) junto a sus archi-enemigos históricos (los ultras), que vieron cómo venía la mano y se metieron de lleno en esa fuente de la eterna distorsión del peso electoral llamada “las Bases”.


Lejos estamos, lamentablemente, de ello, pero (en lugar de las cuatro repetidas figuritas renovadoras cuyas edades sumadas pasan los dos siglos) podrían postular a un joven Premio Nobel, que el mismo puñadito iría a votar. Podría hasta ganar incluso el novelado, pero nada cambiaría ni cambiaría; salvo que (y eso da igual gane quien gane) ya no deberemos ver tanto a Ramsés sin vendas ejercer el oprobio retórico en perjuicio de la realidad y la lógica. Nada más.


La gente no se moviliza porque, a pesar de lo que algunos parecen creer, no es boba.


El Presidente del Frente, sea quien sea, no puede cambiar la Constitución partidaria, sino que debe ceñirse a ella y, en su aberrante marco, lo más que le autorizan es a decidir de qué color se pintan las paredes o el tamaño de pasacalles y listas; pero deberá seguir bregando (lanza romántica de Alonso Quijano en mano y cota de malla hecha con la maraña del Partimiento o Moviartido) por el Frigorífico Nacional, la Flota pesquera estatal, el no pago de la Deuda y todos los probadamente absurdos reclamos sesentistas, estatizantes y retrógrados; esqueleto y carne del Frankenstein gubernativo denominado “Programa”. Y convalidar eso no es para cualñquier estómago. En las nacionales, puede ser, porque lo ue está en juego es "que no vuelva la Derecha", el corral de ramas retórico que aún se permiten los que tienen miedo de perder todo por tratar de dejar de perder tanto como pierden en valores liberales y republicanos hoy, por un puñado de cargos y la sensación de intentarlo con la antigua herramienta.


La verdad, si llamaran a una Constituyente, en una de esas me afiliaba e iba a votar. Y, si ganáramos, en una de esas me hacía frentista de nuevo.


Pero, para esto, me quedo en casa.


http://www.elpais.com.uy/12/05/13/predit_640939.asp

miércoles, 16 de mayo de 2012

¿Un gobierno honesto o esto?

Como dice el tango: "Lo que más bronca me da...

Una dupla elegible tuvo la nada feliz idea de auto concederse la cualidad de ofrecer "UN GOBIERNO HONRADO". Por las razones más diversas, el 50,1% del electorado entendió que debían poder demostrarlo y los colocó a la cabeza del Poder Ejecutivo.

No importó que, ya desde antes, hubiese dudas acerca de la coherencia entre dichos y hechos del candidato a Presidente, que oscilaba impúdicamente entre el libre y arisco personaje de “Pepe coloquios” y el abuelo bonachón; llegando a convertirse en el que almorzara con los empresarios en el CONRAD o por horas, mientras luego iba diez minutos al acto del 1º de mayo.

No importó que ese slogan arrojara sombra sobre la honestidad de todos los demás candidatos e incluso, implícitamente, a la propia Administración cuya continuidad encarnaban.

No importó que buena parte de la Campaña se hiciera en el avión del dueño de FRIPUR, un enemigo histórico de la clase trabajadora organizada y no, ni que semejante personaje donara la Banda presidencial que engalanaría al venerable en su asunción.

No importó que una línea continua y sin cortes uniera la relación comercial con Venezuela y su nunca desmentida turbi-fetidez.

No importó el significado político omitido del noble gesto humano del candidato a Vice respecto de su amigo Bengoa.

No importó que algunas siglas (SATENIL, CLANIDER, etc) quedaran para siempre asociadas a manejos antípodas de la moralidad pública el primero, con sendos procesamientos con prisión el segundo.

Según dicen las encuestas, sigue sin importar que esa lista se alargue con la Buena Estrella, la multita a FRIPUR con cero día de clausura (contradiciendo arbitrariamente lo aconsejado por los Técnicos del Ministerio) por dejarnos sin exportar pescado a Europa, y todos los etc. que cualquier ciudadano con buena memoria e independencia recuerda y no caben ni corresponden aquí.

Es la segunda vez en esta semana que debo sacarme el sombrero ante la hidalguía de la renuncia de un funcionario público, que brilla por sí y por ausencia generalizada en una Administración que -de privar esta actitud ante el error o la incompetencia- se las vería en figurillas para conseguir quien llenara los vacíos que ella ocasionaría

Estimado Señor Julio Baraibar: gracias. Chapeau.

Me voy a permitir no sólo felicitarlo por lo que hizo dos veces (decir la verdad y renunciar porque ello provocó daño político a su amigo, Compañero y designante) sino por haber tomado una decisión que -más allá del gusto amargo del primer trago, no sólo le honra sino que le aliviará cuando se dé cuenta de que ya no pertenece Usted a este gobierno "honrado".

Yo no los voté (me alcanzó con haberlo hecho la vez anterior para, ante la inminencia del triunfo, hacer mi aporte hacia el ala socialdemócrata, disminuyendo el impacto ultra; y con haber visto lo que hicieron con mi voto y las promesas respecto de respetar mandatos del electorado y programáticos como la despenalización del aborto, respecto de designar los Cargos de Confianza con el criterio "Honestidad, luego Idoneidad y sólo por último Pertenencia partidaria"; etc. etc.). Pero les creí lo de gobierno honesto. Soy así. Ingenuo, confiado, yo qué sé.

Lo que más bronca me da es que esto que tenemos difícilmente pueda ser calificado como un gobierno, pero mucho menos uno honesto; y hoy viene de demostrarlo de nuevo.

El Ministro Almagro es marrano converso al frentismo de apuro ante la inminencia del triunfo, un inútil impresentable a lo largo y ancho del orbe y del frente diplomático. Para peor, le mintió a todo el mundo acerca de los (según él, inexistentes) ofrecimiento de coima y Llamado a precios por el dragado y, cuando lo apretaron se exaltó haciéndose el "amíno, nohubotal, mirequé".

El Presidente de la República pisó la cáscara de banana que imprudentemente tiró cuando le exigió a Medios y Oposición pruebas de la inexistente coima; ya que hoy Baraibar lo dejó como botella de muro al confirmar se sabía, y de cierto, desde hace dos años; malgré lo relativice en su renuncia, tratando de inculparse diciendo que “le dijeron”.

Baraibar es un buen tipo, trabajador, derecho como cabo de hacha, componedor, que ha sabido ganarse el respeto y afecto de quienes han trabajado con él y aún los que le han enfrentado. Dice la verdad y tiene conciencia política, sensibilidad y honor.

Entre el otro pelandrún y él, un gobierno honesto hubiera elegido otra cosa.

Cante, Don Julio, que quien canta sus males espanta. Cante conmigo…

“Lo que más bronca me da.... es haber sido tan gil".