sábado, 26 de enero de 2013

Petición a la RAE anti discriminación




Para el improbabilísimo caso de que la RAE le brinde esférico a la petiudez (o bolución) de Mundo Afro patrocinada con el dinero de todos, he decidido elaborar una que termine en serio con la discriminación; que es mucho más importante y peligrosa que el racismo, aunque los negros y afines no lo crean. 


Así pues, propongo este borrador para que, entre, todos lo vayamos completando.



Sres. Miembros (con perdón, y sin alusión al pene, también así denominado) de la Real Academia de la Lengua 

De nuestra mayor conmiseración:

Como debe ser de vuestro elevado conocimiento, en nuestro lenguaje cotidiano existen expresiones que pueden tener un uso discriminatorio, y muchas de ellas aparecen en el Diccionario; que como ustedes lo escribieron no tendríamos por qué dudar que ya lo saben, pero igual se lo decimos, por las dudas. 

Dado que en nuestro querido paisito hemos recuperado el sitial de Suiza de América, no tenemos ya que trabajar ni cosas serias de las que ocuparnos; razón por la cual nos hemos dedicado al onanismo filológico con fundamentación pseudo ética, exacerbando ingenio y sensibilidad en busca de entuertos que desfacer y minorías por reivindicar. 

Así pues, han recibido Ustedes la petitoria del Colectivo Ovejas Afro Descendientes (¿o era Mundo Gay?) en relación a una misérrima frase (trabajar como negro) de las muchas que inculcan el racismo en los niños (vg. merienda de negros, olor a negro, trabajar en negro, negro destino, ojo negro, pozo negro, agujero negro, culo negro (que no son sinónimos, malgré lo parezca), etc. 

Como de eso ya hay quien se encargue, los abajo firmantes hemos de solicitar en la ocasión a sus Eminencias se suprima, de un tajo justiciero:

1) Los vocablos : enano, rengo, cojo, puto, puta, reputa, reputación, diputado, disputar, amputar, imputar, esputar, torta, tortilla, tortillera, tortazo, tortuoso, retorta, retortijón ... (se acepta aportes).

2) Las frases correlativas: 

a) trabajar y cinchar como un enano, de cogote estirado como enano en desfile, en los promedios se ahogan los enanos, puro bulto como enano alzado; y, muy especialmente, el cuento eurocéntrico, imperialista y explotador de la Princesa Blanca (y alta) Nieves y los siete esforzados proletarios discapacitados métricos del bosque. 

b) Hacerse el chancho rengo, a los tumbos como rengo en tiroteo, rengo de día y cojo de noche, de acá p’allá como bola de rengo, la renguera del perro, arenga y todas las palabras contenidas en las canciones de La Renga, grupo al que se denominara de aquí en más La Discapacitada Motriz.

c) hijo de (una, la y/o gran) puta, hijo de mil y diferentes cantidades (hasta un camión) de putas, puta que te parió, andate a la puta, pedazo de puta, es un putón, putón patrio, más puta que la gallina, la gran puta, me cago en la puta, no tener puta idea, ¡que hijo de puta! (incluso cuando va dedicado con admiración a alguien que hace algo muy bien, pues encubre en forma ladina el intento de preservar la interjección discriminadora), en la puta vida, vida puta, como calzón de puta, se fue a la puta, queda allá por la gran puta y el tema íntegro del Cuarteto de Nos “El putón del barrio”. 

Asimismo y por asimilación, eliminen por favor (o no permitan se registre) los conceptos sobafideos, lamechotas, chupapitos, mamahuevos, mamadera, facilonga, milonguera, livianita, etc.; todos ellos discriminadores del numeroso conglomerado de las trabajadoras del sexo, mariposas de la noche, muñequitas del placer (se llamen Betty, Julie, Ramona o Anselmo, todas tienen su corazoncito) y de las mujeres liberadas (más bien “dadas” que regaladas); para las cuales se solicita protección genérica eliminando de raíz frases tales como “bandera de USA” (porque la clavaron hasta en la luna), “guadaña” (dos afiladas y al pasto), “vaso de agua” (no se le niega a nadie), “Ruta 7 (la conocen todos los camioneros), etc . 

d) trabajar como un puto, hacerse el perro puto, emputecerse, imputar, disputar reputar, amputar, computar y todas las palabras y frases que contengan el participio discriminador del género mixto, esto es, la crecientemente engrosada grey de ciudadanos sujetos de Derecho, más o menos gustosos de compartir miembro propio o ajeno entre pares.

e) soplar la torta, cortar la torta, hacerse torta, no hay nada más parecido a un lado de la tortilla que el otro, darse vuelta la tortilla e incluso la coprófaga copla que dice “que la tortilla se vuelva, que los pobres coman pan y los ricos …) y toda frase que denigre o insinúe denigrar al género panificador redundante.

Por último, solicitamos tengan a bien considerar la posibilidad de que nuevas peticiones como esta lleguen a su augusta consideración; momento en el cual están Sus Señorías en libertad de asentar en el Diccionario allí donde dice “Uruguay”: 

Am. Oscuro rincón tercemundista, que en otra época fue un país de puta madre y últimamente se llenó de mediocres que no tienen idea del ridículo. Pueblo sodomizado por la vulgaridad encumbrada y el despropósito subvencionado; cuyo destino –de no darse cuenta pronto y cambiar bruscamente el rumbo volviendo al de su clásica Educación- tiene un fuerte tinte afrodescendiente.

Se agradece, Maestros. Sirva acá a los señores, Mozo. Ta todo pago.

SAVAP

Eldo Lappe

lunes, 21 de enero de 2013

Capital Iberoamericana de ¿lo quéeee? !!!



Los simpáticos afro descendientes con capacidades diferentes que pueblan la urbanización espontánea que decora con su pintoresquismo y diversidad los alrededores de mi casa (iba a decir los negros mongólicos de mierda del cante de la esquina, pero pensé que podría ser leve y políticamente incorrecto) incendiaron el contenedor y el basural aledaño por enésima vez en los seis meses que llevo aquí, inundaron el barrio del denso y nauseabundo humo y terminaron de fisurarme el escroto del alma, herida por la cual, para mi sorpresa, supuró algo que me vengo callando desde hace como una semana: el asunto de la Capital Iberoamericana de la Cumbia.

He escuchado a sendos infra dotados pseudo intelectuales pro (ya no les digo ni progre, de tan lejos que están del concepto) señalar la discriminación de que ha sido objeto el popular engénero (1) en la selección de la programación de las convocatorias masivas en homenaje a la graciosa concesión del Capitalato a la muy fiel, reconquistadora, mugrienta, caótica e insegura Montevideo.

Inmediatamente, debí escuchar a los presuntos ofensores desdecir la infamia y señalar que no habría de faltar espacio y tiempo (y presupuesto) dedicado a dicho menester; indubitablemente representativo de la cultura y  del gusto (por así decirlo) musical y danzante de ingentes (2)  grupos de ciudadanos.

Voy a aprovechar para perpetuar aquí y ahora (3) un viejo aserto popular que mi generación ha de enterrar sin pompa:

                               ¡Pare Cura, que la novia es macho!!!

Que la cumbia (en realidad, lo que por estos pagos así denominan) es una manifestación cultural uruguaya nadie (en su sano juicio y que sepa un poco nomás del tema) puede negar. De allí a que merezca no ya el reconocimiento (hechos son hechos) sino el homenaje y la distinción de estar patrocinada por la Ciudad en una Gala iberoamericana, hay un trecho.

El que sea notoriamente popular entre grandes masas de iletrados musicales y desnutridos literarios no le amerita para ser honrada. Se trata de un género paupérrimo en todos los sentidos en que un arte puede serlo y su inclusión en una grilla destacada es una suerte de “dales lo que quieren” que recuerda al “coch coch coch” con que se llama a los cerdos a comer.  La finalidad de las áreas de Cultura municipales y nacional no es aceptar lo que la gente quiere sino, definida que sea una cualificación por mérito artístico más o menos universal y pacíficamente aceptada, encargarse de su universalización.  

Aprendí esto en Administración y lo comprobé con los discapacitados, se llama Principio de Equilibrio: la gente se comporta como la trates; si como tarados los encaras, así se comportarán. Y viceversa: si tratas a los disminuidos como si no lo fueran, darán el máximo de sí; y todos estamos mejor.

Estoy absolutamente harto de la vulgarización de la cultura en lugar de la esperadísima (2) culturización del vulgo. Estoy harto de ver ordinarieces y simplezas desafinadas de mala calidad en el Solís en vez de la Sinfónica y  la Comedia en los barrios, ahíto de ver Talleres de Murga (como si estuviera tan rota que hay que arreglarla en todas las esquinas) en lugar de subvención para el Canto polifónico o la guitarra clásica. 



Paren la mano, muchachos: llevo una vida luchando contra gente que me quiere convencer del asunto de la resolución numérica de temas que no lo son; y sigo sin aceptar el criterio de que millones de moscas no pueden equivocarse. 

Cómansela ustedes, si les gusta; pero no la compren con mi plata.


Eldo Lappe
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(1)    apócopa de engendro y género
(2)    quiere decir muy grandes, no me acusen de decir que no son gente
(3)    probablemente por última vez, ya que pronto ha de caer en desuso
(4)    al menos por este estúpido que creyó que la Disquierda haría algo así una vez bajados sus integrantes del pedestal helenístico y metidas las manos en las miasmas político electorales y de gestión