miércoles, 28 de marzo de 2012

Los Almagro Boys. La Doctrina Deepthroat en acción

El Comunicado del MRREE replicando a los justos reclamos acerca de su ambivalente actitud esconde algunas cosas que me gustaría señalar.

Dice que TODOS LOS DEMÁS PAÍSES SUDAMERICANOS votaron favorablemente. Alcance con saber que, de ellos (Costa Rica, México, Perú, Chile, Cuba, Ecuador y Guatemala) salvo el primero no hay uno que destaque por su histórico respeto a los DDHH; como tampoco buena parte de los que representan a otras regiones ( por citar a algunos: Siria, Angola, Benin, Botswana, Burkina Faso, Camerún, Congo, Djibouti, Libia, Mauritania, Mauritius, Nigeria, Senegal, Uganda, Bangladesh, China, filipinas, India, Indonesia, Jordania, Kuwait, Kyrgyzstan, Malasia, Maldives, Qatar, Saudi Arabia y Tailandia; la mayoría de los cuales, además, tienen poderosos intereses musulmanes pesando sobre ellos o gobernándolos).

Son esos (entre algunos otros) los países modélicos en el cumplimiento de Derechos Humanos que han decidido dar lecciones al respecto; con el apoyo genuflexo de los responsables de nuestra política (?) Exterior, inspirada más en la Doctrina Deepthroat (la película, no el de Watergate) que en la riquísima Historia de nuestra posición en defensa los derechos de todos, especialmente del verdadero agredido de siempre en esta región; que no es, precisamente, el así llamado "pueblo palestino".

Otro sí: cuando considera la diferencia de los temas (Relatoría sobre Irán y la condena aprobada) lo hace ponderando ítemes numéricos (una mayoría menor) y temporales (hace más tiempo que Israel ocupa esos territorios que lo que se denunció el tema Irán).

Ninguno de ambos argumentos es de recibo.

a) Si lo que hay en disputa son valores, no importa estar en mayoría sino tener razón. Además, no me acuerdo quién fue que dijo que en cuestiones de Derechos Humanos las mayorías no importaban, pero creo que fue el Patrón anterior del Canciller, hoy negado, enojado y retirado, mañana adulado, en 2014 votado.

b) En Irán hace milenios que se violan los Derechos Humanos. Es más, es insólito que pertenezca a la ONU un país que viola sistematicamente, por prescripción teocrática, todos y cada uno de los capítulos de la Carta de 1948; año que, al menos en los calendarios fachos, es anterior a l ingreso de Irán, a 1967 y al del primero de los pronunciamientos ad hoc de la ONU.

Mienten a sabiendas quienes sostienen que son los asentamientos en Golan y Gaza los que impiden la culminación exitosa del proceso de paz, tratando de ocultar con el dedo el sol de la evidencia de que sólo a Israel (y a los oprimidos pueblos que vive bajo Hamas, Assad, y las otras bestias) interesa que el conflicto termine en paz y con dos Estados. El objetivo de los demás es la Pan Arabia, un territorio sagrado que alcance primero el Mediterráneo y luego al mundo todo; imponiendo la supremacía de Allah, EL Dios único y verdadero, y la Sharía (Ley de Mahoma, su único Profeta) como ya intentan hacer en cada lugar del mundo en que se les beneficia con los derechos civiles que inventamos y garantizamos universalmente los perros infieles.

Por último, una opinión políticamente incorrecta, como las que acostumbro.

Israel no puede ni debe ceder los altos del Golan antes sirio (desde donde, antes de 1967, sus campesinos eran bombardeados y asesinados por francotiradores musulmanes), la Cisjordania en que se encuentra el mar de Galilea (del que viven sus producciones y del que nadie, salvo los beduinos, sacaba provecho en Jordania cuando los Seis días) ni aceptar una Jerusalém políticamente dividida.

Quienes quieran obligarlo a hacer eso, deberían antes pensar si propondrían a sus pueblos vivir una situación como la que impusieron a Israel la ONU y los salvajes vecinos musulmanes: un país minúsculo, sin agua, rodeado de enemigos que lo han agredido militarmente desde el día de su creación, con una capital dividida por un muro desde el cual se disparaba a sus ciudadanos (algo así como que, en Montevideo, de 18 de julio y Av. Italia al Sur fuera Israel y el resto territorio de sus enemigos jurados). Hoy reinan en Israel (donde se lo permiten) las más amplias libertades civiles, religiosas, políticas, etc; y conviven en paz (de nuevo, si se lo permiten) gentes de todas las razas, etnias, credos y origenes. En lugar de la Pan Arabia, los occidentales deberíamos pensar en colaborar a crear un panisraelismo en la región. Allí, seguro que los Derechos Humanos iban a tener números infinitamente mejores que los que muestran hoy los que tocan la música con la que baila nuestra odaliscancillería.

Seriedad, señores. Y honestidad intelectual y moral. Si no pueden hablar claramente porque tienen la boca llena de palabras huecas o viscosos fluidos, cállense. Y, si a Ustedes les gusta vivir como quieren obligar a Israel, o lo que proponen los terroristas islámicos de Estado, jódanse.

Pero no quieran imponérselo a nadie.

lunes, 26 de marzo de 2012

Asco y miedo +...

El caso de los enfermeros me ha confirmado la sensación de que la mayoría de los periodistas ha perdido definitivamente la noción de su responsabilidad como formadores de opinión púbica y estado de ánimo social.

Han prejuzgado desde el primer instante, asociado el caso a supuestos similares macabros y aportado muy poco de la investigación seria y moderación que requiere un caso movilizador de la Sociedad.

Vengo de escuchar las afirmaciones nada menos que de El Espectador, programa En perspectiva, acerca de que se ha extendido a un plazo de cuatro años las investigaciones pues es " desde entonces que venían matando".

Estimados: los acusados ESTÁN SIENDO PROCESADOS por el cargo de Homicidio. No han sido coondenados por la Justicia; y, una y otra vez no han aceptado la acusación señalando su nula intención de matar.

¿Tienen los periodistas pruebas en favor de su tesis? Si las tienen, corriendo al Juzgado. Si no las tienen, pidan disculpas y guarden el ominoso silencio al que deberían estar obligados los hoy devenidos sedicientes y agitadores de la quematina publica de dos personas que, hayan hecho lo que hayan hecho, tienen derecho a un juicio imparcial y justo; a lo que mal colabora el linchamiento público mediático a que han sido sometidos.

Cada vez más asco y miedo. Miedo de caer, algún día, con o sin razón, en estas garras.

viernes, 23 de marzo de 2012

Algo huele a quemado en la (otrora) muy fiel y reconquistadora

Hoy, jueves 22 de marzo, finalmente tuve acceso al auto de Procesamiento de los dos enfermeros de pública notoriedad; y, tras su lectura, me voy a reafirmar en mis trece de todo lo que he dicho hasta el momento. No es pecado de soberbia sino simple confirmación que si uno suma algún conocimiento, memoria, intuición y deducción lógica, puede construir opiniones más o menos aceptadas pero defendibles sin caer en la cerrazón auto complaciente.

De cuanto dije en denuesto de Prensa, políticos oportunistas y opinión pública versión turba medieval, no he de cambiar una letra y allí está todo lo escrito a lo largo de la semana con la dureza de lo incambiable. En este tema, y por una semana, soy de los que resisten archivo.

Para evitar el escarnio para-lógico de falsa oposición en que caen quienes me acusan de defender a los enfermeros, digo: desde mi modestísimo punto de vista son, en el marco legal actual, culpables confesos de actos médicos que resultaron en la muerte de un número indeterminado de pacientes. Punto. Todo lo demás, (Ángeles de la Muerte, los asesinos seriales de la Historia en macabra competencia vía SMS, etc. etc.) es cháchara, griterío de la chusma con aliento a ordalía, repulsa hipócrita y oportunista en cuyo cerno hay cosas que presiento y siento muy pero muy oscuras sobre las que más adelante me extenderé.

Tal vez, nuevas indagatorias y probatorias consigan arrojar más luz sobre el caso pero, hoy, nada hay que me mueva a cambiar de opinión respecto de lo que vengo sosteniendo; mucho menos acerca de la necesidad de reflexionar (y actuar) sobre de los problemas de fondo que desnudó el caso.

El procesamiento (Objeción)

Leo, releo y me pregunto: ¿por qué será que no me asombra que el Juez sostenga que procesa porque él dice que había intención de matar, mientras ambos acusados se mantienen en sus trece de que los inspiraba el deseo de hacer dejar de sufrir y (a estar por lo expresado) no hay un solo testimonio o prueba que demuestre lo contrario? La diferencia penal es notoria: de confesos de actos que resultan en muerte pasan a culpables de homicidio especialmente agravado. Y la pena es enormemente diferente.

El informe del Dr. Patritti suministra datos interesantes: “…no se encontró una causa concluyente e irrebatible de esos fallecimientos”, TODOS ”… los pacientes fallecidos eran casos graves… pero en la mayoría de ellos “no esperábamos un desenlace agudo”.

¿Da ello algún indicio acerca del padecimiento que enfrentaban, que permita inferir que no sufrían y que la piedad no está detrás? No: simplemente determina que estaban graves pero dice el Dr. Patritti que no iban a morir inmediatamente.

Los testimonios de todos los funcionarios hablan de “comentarios”, “rumores acerca del poder de XX sobre los pacientes”, de que no sabían lo que hacían (los enfermeros), pero sí que “lo que supuestamente les inyectan causa ronquidos, falta de aire y bradicardia”. Comentarios, oídas, supuestos. En las películas, “Objeción, Ha lugar, no se anota, el Jurado no considerará lo dicho por el testigo”. Acá se ve que es distinto el Derecho.

La convicción del Juez está basada en la confesión (de los actos médicos), apuntes circunstanciales y testimonios de oídas, o sea, nada que defina con claridad lo que él afirma rotundamente. Nadie los vio hacerlo ni, mucho menos (con lo que se conoce) puede PROBAR su intención de matar. Entonces me pregunto: ¿tiene el Dr. Vomero la cualidad extraordinaria de saber que las confesiones acerca de los hechos son verdaderas pero no las que atañen a la intención? ¿Cómo, si no la tiene, discrimina “esto es verdad esto es mentira? Si sobre esto se asienta la convicción de intención homicida no piadosa, los defensores pueden tener cierta chance.

Hay una contradicción flagrante entre lo que dice el Juez que declararon los imputados y una aseveración en la que afirma algo que antes negó: “… JAAA admitió que le puso la medicación para que falleciera”. (pág. 8, pie) ¿Confesó o no el acusado la intención de matar?

¿Cómo se compadece esta intención que el Juez afirma existió con las declaraciones de los acusados: JAAA: “son pacientes que uno los ve sufrir… si mi madre o mi padre estuvieran en una situación así, yo me acercaría a un médico para que lo sedaran…No fue con el fin de matar a nadie”? MP: “Hay pacientes que son irreversibles y muchas veces, no sé por capricho de quién, no se toman determinaciones como sedarlos y que por fin puedan descansar en paz”. “… no eran al azar… se trataba de pacientes en etapa terminal… en sufrimiento continuo…” “Llega un momento en que no se puede tolerar tanto sufrimiento, llegó al límite de mi persona, tomé una decisión de parar, de hacer que la gente dejara de sufrir… reitero mi intención no era matar sino permitir descansar”.

Aquí no se trata de compartir o no su tesitura, sino de señalar que eso es lo que dicen los acusados y es obligación del Fiscal PROBAR lo contrario para procesarlos por Homicidio muy especialmente agravado. Eso es lo que me dicen los Abogados que consulto (pero bajito: nadie quiere sacar la cara por estos desgraciados y andar meneando tecnicismos delante de un Juez al que, en una de esas, tengo que enfrentar en un caso mío.

Otra pregunta que (me) hago: ¿por qué razón no mataban a todos los pacientes que podían, si el motivo de matar era el delirio homicida del que los acusa tanta gente y se trataba de la famosa competencia que denunció el impresentable Ministro Bonomi?

De los cientos de mensajes de texto encontrados en el celular de uno de ellos, resulta que sólo hay UNO que dice: Fulano “… le dio un medicamento a un paciente y ahora lo están reanimando”. Para el ministro parlanchín, eso es prueba concluyente de asociación para delinquir y conspiración seguida de actos preparatorios. ¿Será por aquello de “piensa el ladrón que todos son de su misma condición o habrña andado leyendo fallos viejos de la Justicia cuando el reo era él? La Constitución permite al Ministro Bonomi decir cualquier cosa (igual que a mí) mientras no difame o injurie; como no lo hago al reiterar que deshonró su investidura y colaboró, sin mérito ni necesidad, a aumentar la alarma pública y, con ella, la presión sobre el Poder Judicial.

Volvamos al Juez Vomero, que es el que lleva el caso: el Código del Proceso le da derecho a proceder así, por supuesto, lo cual no quiere decir que a mí deba parecerme bien; mucho menos cuando su actitud configura una tendencia. Hablamos de un Juez que ha merecido la descalificación implícita (nada menos que por el Dr. Mario Langón, una eminencia en Derecho Penal) en un alegato que incluye párrafos como este:

“El Sr. Juez, como la Sra. Fiscal, en realidad no sabe nada de lo que pasó, al extremo de afirmar, no obstante imputar coautoría, que Dalmao podría ser el autor material, según las nulas pruebas que refiere en el numeral 8 de su fallo (absurdas y supuestas “pruebas” que no son tales, porque son dichos de dichos de terceros desconocidos, sobre frases escuchadas al azar y pronunciadas por anónimos soldados, comentarios vagos de creencias no probadas, en definitiva los clásicos y desechables “testimonios de oídas”)”.

Antes de que el gallo cante, tres veces me negarás

Triste noticia de último momento: Vengo de saber que el Sindicato dejó de pagar la Defensa de su integrante. Linda lealtad de la clase trabajadora. Si sólo merecieran defensa los inocentes, jodido estaría el Derecho y más llenas las cárceles.

He descripto la cancha, el planteo del equipo estatal y el árbitro de esta contienda. Paso ahora a la tribuna, señalando que, en estas circunstancias, no puede sino haber olor a asado.

Arde, bruja, arde

Desde el principio sentí que este caso era una quema de brujas y el paso de los días me lo ha ido confirmando.

Primero señalé la ausencia de datos que sostuvieran las acusaciones de la noticia inicial de El País. Pues los que han ido apareciendo permitirían una defensa plausible a cualquier abogado normal (no parece ser el caso de una de ellos), que tuviera los huevos como para enfrentar a un Juez (que, a mi entender, prejuzgó sobre la base no sé si de un “piedeletrismo” exacerbado, sus propios valores religiosos, una mezcla de ambos o vaya uno a saber qué razones) y también a la opinión pública convertida en masa aulladora sedienta de venganza.

De corazón: me preocupa el fenómeno social desatado. ¿Qué extraordinaria fuerza operó sobre los normalmente moderados y cautos Orientales, tal que logró despertar en los gentiles Dr. Jeckyll criollos a los siniestros Mr. Hyde que pueblan cuanto foro atiende el tema?

Yo creo que el fuego que inflama a la gente ha sido avivado por el viento de una Prensa tan irresponsable y amarilla como se pueda pedir, aplicado sobre las brasas del oscuro sentimiento de culpa que deviene de la doble moral (de honda raigambre clerical) que les lleva a enfrentar la duplicidad de condenar a los gritos a los reos y saberse cada uno cómplice o coautor en situaciones en las que la diferencia entre ellos y los dos pobres tipos que han puesto en la pira es, precisamente, la ausencia de esa complicidad.

Ni más ni menos, según los acusados dicen y nadie puede probar que sea falso, lo que hicieron fue tomar, muchas veces y por cuenta propia, una decisión que normalmente toman los familiares exhaustos de dolor propio y ajeno junto a médicos que honran su deber verdadero (que no es prolongar protocolarmente el padecimiento sino hacer que la vida de sus pacientes merezca ese nombre).

No entro a analizar si está bien o no que eso suceda, ni si estuvo bien o no lo que hicieron Acevedo y Pereira; eso sería mezclar mi propio juicio moral y no se trata de ello sino de encontrar luz en la siniestra oscuridad que se cierne sobre nosotros en estos días.

“Asco y miedo” titulé mi columna más dura (hasta hoy) al respecto. Con lo que tengo de información agregada, lamento no haber podido perder ninguna de las dos sensaciones; como tampoco pierdo la esperanza de que este asunto nauseabundo nos ayude a madurar como Sociedad.

Quiera la vida darnos una clase política que sepa promover los cambios constitucionales y legales que nos den, como adultos y libres que somos, control absoluto sobre nuestra vida y nuestra muerte. (Iba a decir “nos lo merecemos” pero, atento a nuestro comportamiento social de estos últimos días (¿años?) me parece que es más un reclamo filosófico mío que un merecimiento general).

En cualquier caso, es como debería ser.


martes, 20 de marzo de 2012

El caso de los enfermeros 3 - Asco y miedo (Permiso, Don Figares)

Asco y miedo.


Tal lo que me provoca, no el hecho en sí, sino la reacción que observo en nuestra Sociedad alrededor del tema de los enfermeros del Maciel y la Española.


Sé que la enorme mayoría se va a calentar conmigo pero, como no vivo de mi popularidad (pero sí necesito tener la conciencia tranquila para dormir y, si no digo esto, no la voy a tener) acá estoy. No defendiendo causas perdidas (algo nada ajeno a mí, pero no sé si esta lo sería) sino diciendo lo que pienso del caso y, más que de él, de la enorme ola de mierda que levantó; la cual sólo denuncia de qué están llenas las aguas que la conforman.


Por las dudas, para que nadie se alarme: voy a dejar de lado la politización infame del tema, tan infame como la de enero (cuando se pedía la renuncia de Bonomi por el número de asesinatos). Me voy a centrar en nosotros, los ciudadanos, no en “ellos”, los políticos, que siempre tienen la culpa de todo.


No sé nada respecto del tema en cuestión, es decir: lo que sé es lo que leo, escucho y veo en la TV; y, por eso, reitero mi aseveración: no sé nada. Y como yo el resto; pero ya hay dos tipos linchados por asesinos en serie y se “sabe” que su móvil no era la piedad del “despenador” porque (según dijo el Juez Vomero, de cuyas dotes para la imparcialidad y el apego a la probatoria ha dado buenas muestras el Caso Dalmao) la última víctima “tenía el alta firmada” y muchos de los pacientes “eliminados” no eran “terminales”.


Sobre tan endeble base (declaraciones brevísimas y trascendidos, ya que no surge información real, no se publica tramos de los interrogatorios y nada es sino especulación) los tipos han sido lanzados a la hoguera; y hasta hay un Estúpido con Título (de Criminólogo) que los bautizó en TV (donde esa raza tiene continuamente sus quince minutos de fama) “los Asesinos Seriales de la Historia Uruguaya”. ¡Imbécil! Asesinos seriales son Jack el Destripador o Red John, el de El Mentalista. Estos dos cometieron el delito de homicidio repetidas veces, aún no se sabe por qué (bien que haya indicios en la cotidianidad hospitalaria de que la eutanasia es práctica corriente) y en su accionar nada hubo de truculento ni de reto al Sistema o a la Policía. Al menos, que se sepa.


El argumento de que no obraban por piedad porque murió una señora anciana y muy enferma “que tenía el alta” y al parecer al parecer uno la había inyectado a cae de su peso ni bien alguien se ponga a analizarlo. Voy a intentar.


a) No se precisa ser muy vivo para saber que sólo uno de ellos pudo haber finado a la Doña; o sea que, si cierto fuera que la mató “sanita”, habría sido él y no los dos el despiadado. Pa la turba, Ségual: marchen dos “ángeles de la Muerte” al horno. (Dicho sea de paso: ¿alguien se acuerda quién era el Ángel de la Muerte? Joseph Menguele, el Nazi que se faenó algún millón de personas. ¿No se les habrá ido un poco la mano, compañeros de la Prensa Libre? )


b) Hace demasiados años sé, por experiencia, que una buena parte la gente que sale “de alta” de un hospital va, simplemente, a morir a su casa; porque ya no hay nada para hacer. Pues, por lo que leo, escucho y veo, a nadie le dio por preguntar si era el caso; ni reflexionar acerca de las declaraciones de su nieta, quien dijo ayer que los familiares se enteraron que “había algo raro” cuando los llamó la Policía. Para ellos, había sido un desenlace normal, si bien doloroso, porque, aunque había salido del CTI, la viejita estaba muy enferma. Nada inesperado.


Joder con las certezas sobre las que se eliminó el último resquicio de eventual humanidad del accionar de los dos acusados y se los entregó a las moralísimas turbas sedientas de ¿justicia?


Basado en todo lo que él sabe (pero nosotros no) el Juez Vomero tipificó a ambos enfermeros “Homicidio muy especialmente agravado en reiteración real”. Muy bien, dice la Ley y los respetuosos ciudadanos. Algunos, incluso, con su moral a la espalda y piedra en mano (seguramente con aquello de la primera salvado con 12) piden perpetua, pena de muerte, morta a las brasas y cosas de esas. Se lee de todo en las Redes.


A mí me gustaría estar más seguro de lo que estoy antes de ponerme contento, y voy a seguir explicando por qué.


De las desafortunadas declaraciones televisivas del Juez, hay otro detalle que se escapa completamente de la consideración general y ya lo señalé al pasar: … muchos no eran terminales. Implícito en esas palabras está el reconocimiento expreso de que, de haberlo sido… qué sé yo… en una de esas… se justificaría algo. (No lo puede decir abiertamente el Sr. Juez, ya que (gracias a las rémoras religiosas pegadas en la semi hundida embarcación del nuestros laico Estado y Libertad) en Uruguay la eutanasia (como el suicidio) es delito; y no es cuestión de que ande un Magistrado haciendo apología).


El tema es que, mano en el corazón, lector, el que esté libre de culpa… ¿Quién de nosotros no ha debido enfrentar el espanto y tomar la decisión de autorizar administrar “el cóctel” para que un ser querido deje de sufrir? ¿Te pasó? Cumplo con el penoso deber de comunicarte que, según la tesis en boga, sos “Coautor de Homicidio muy especialmente agravado”. Si no te pasó pero lo sabés, sos Cómplice (por ocultamiento). Chupate esa tanjarina. Dejá ese cascote en el suelo, apagá la antorcha y seguí leyendo.


Ahora quitemos la sentencia (la médica) del medio y veamos qué da la ecuación. El paciente no es “terminal”. ¿Y? ¿Tenés la menor idea de lo que es vivir con una enfermedad crónica grave pero no mortal per se? (Lügerit, Cuadriplegia, Dolor neuropático, Esclerosis múltiple discapacitante, Migrañas en racimo, hay decenas). No tener cercana la muerte es el peor castigo para quienes las padecen.


Pues, en ningún remanso de los ríos de tinta y saliva que se han derramado sobre el caso, alguien se detuvo a analizar si alguno de los fallecidos era de este tipo de pacientes. Al menos en la información que manejo, nadie se ni hizo estas preguntas, pero los dos tipos arden en pública hoguera y ni siquiera se les dio el alivio de besar la cruz al son del “Salva tu alma” de sus sotanados ancestros.


Es posible que las respuestas a mis preguntas sean todas negativas y sea yo un ingenuo o un buscapleitos. El tiempo dirá. La verdad, si llegara yo a tener razón, será una victoria a lo Pirro: viendo en lo que nos hemos convertido los mesurados y cautos Orientales, ya ni la alegría de estar en lo cierto me puede sacar la sensación.


Empecinado como buen Vasco, voy a ser definitivamente yo y creer que, como dice la mandala, en toda esta oscuridad hay un punto de Luz; y, sean estos tipos o no lo que dice la Tele, me gustaría que, movidos por el caso, reflexionáramos acerca de estos temas.


Si no es posible ahora, hagámoslo cuando ya no suenen las campanas, se hayan apagado las brasas, el viento haya despejado la humareda y llevado lejos sus cenizas; y el recuerdo de estos dos desgraciados sea una sombra de las muchas que se menean a nuestro alrededor.


Concedámonos, pronto, la posibilidad de consagrar en la Constitución y en la Ley que los Ciudadanos somos adultos y que, además de votar, manejar, fornicar y ser dueños de cosas, lo seamos de nuestras vidas (y muertes).


Sólo así no necesitaremos de la asistencia subrepticia de ningún ángel, ni andar armando tormentas con matracas.



lunes, 19 de marzo de 2012

De Ministros pintados, el Turismo (ignorado) y nosotros que lo quisimos tanto

La primer pregunta de la entrevista (*) de La Red21 (ex La República) al Ministro de Obras Públicas apunta directo al corazón del tema central de mis desvelos y el artículo se desarrolla tal cual comienza: en la más absoluta ignorancia del tema Turismo y de la (al parecer) inexistente opinión del respectivo Ministerio. Por algo digo que este es el segundo Ministro Pintado que hay en el Gabinete. Naturalmente exhorto a leer el reportaje antes que mis comentarios, a fin de no condicionar la lectura.

El desconocimiento del tema Turismo en el tratamiento de este asunto se revela desde el vamos en entrevistador y entrevistado, que dan por cierto que el único impacto negativo que ha de recibir la zona por la construcción del malhadado puente es ambiental directo y sobre la laguna y el sistema de arenas. Muy por el contrario: todos los informes que se redactaron por parte de Expertos internacionales en Turismo (desde los años posteriores al primer intento en los 70' hasta la fecha) son contestes en señalar que el sistema carretero tipo “peine” existente es el más indicado; desaconsejándose a texto expreso la realización de uniones de corte paralelo al mar como el propuesto.

Si ambos, entrevistador y entrevistado, tuvieran un poco de vergüenza, deberían al menos haber leído no obviamente esos informes cuya existencia desconocen (no así el Ministro de Turismo, que calla soezmente pues conoce lo que digo desde hace años y puedo probarlo) ni mis pobres publicaciones ad hoc, pero sí, al menos, la propia carta del Arq. Vignoly en la que señala en detalle los puntos que vengo de señalar y varios más que lo ponen del lado de los que, por cuestiones de desarrollo turístico racional opuesto a los desastres locales e internacionales que preceden al de la zona, no queremos el modelo propuesto por Constantini y adláteres.

Hay abundante material publicado en mi perfil, Blog y Página acerca de este tema y no quisiera aburrir a mis lectores cotidianos, pero la extemporánea irrupción de esta espantosa nota me obligan a salir una vez más de la cueva a señalar el desparpajo, la ignorancia y la irresponsabilidad con que Gobierno (todos) y Prensa siguen manejando este delicado tema.

Un último punto para respaldar una vez más lo que, con dolor, sostengo. Dice el Ministro Pintado II refiriéndose al Puerto de La Paloma:

“ Los que se quejan son una parte de los vecinos de Rocha que no llegan a más de cien personas.” Menos eran los Treinta y tres y mire qué razón tenían, Pintado.

“La madera está y nosotros queremos llevarla por agua”. ¿Nosotros quiénes, Ministro? ¿Produce madera el MTOP? No sabía. ¿No quiere romper carreteras? manténgalas mejor, apure otros expedientes, pero no se meta con La Paloma. Dejen a rocha en paz ser la Reserva Turística del Siglo XXI.

“El gobierno anterior construyó un espigón de cierre del puerto”. Es cierto, completando el desastre. Todo el mundo sabe que el puerto de La Paloma no sirve para nada, como no sea para botecitos; es artificial (fue hecho por capricho en la dictadura para que no sé qué oficialote pudiera tener un cargo ahí) y se llena de arena continuamente porque las bestias cerraron la circulación natural que pasaba entre las islas y la costa, destruyendo de pasada las playas de La Aguada y la Bahía Chica.

“Tenemos un puerto y debemos utilizarlo” Lo primero no es muy cierto, como bengo de demostrar y lo segundo es verdad, pero no en cualquier cosa. El puerto pesquero era un atentado al Turismo, y hay que agradecerle a Dios y a la corrupción que haya terminado con la pesca hediendo en ese lugar.

“Es la terminal más cercana a Brasil” Si es por eso, hagan un puerto en el arroyo Chuy, que no va a ser peor que este.

“Queremos un puerto que no dependa de una sola actividad, no queremos cometer errores del pasado”. Si de veras no quieren cometer los errores del pasado, dejen Garzón quieto, reabran el pasaje de agua de su puerto y dejen que La Paloma cumpla su destino turístico. Si la estacionalidad los aqueja, que el Ministerio contrate a alguien que la haga un Marketing de producto, imagen y comunicación en serio y trabajen para romperla a ella, no al Turismo, único recurso verdadero de ese punto en particular.

“El mejor lugar para instalar un puerto de aguas profundas es La Paloma pero desistimos porque queremos que sea compatible con la actividad turística. Las obras de reparación de lo preexistente no requieren estudios de impacto ambiental”.

O sea que lo harán sin estudio de impacto alguno, contra la voluntad de las fuerzas vivas locales, contrariando el destino turístico de La Paloma, con un puerto que de porquería en el que da risa sólo pensar que alguien sea tan salame de decir que van a parar los Cruceros. ¿Usted tiene idea Pintado de cuánto cala un barco de esos?

Pero, frutilla de la torta, siguen diciendo (para mi alivio) que hay que hacer un puente de aguas profundas.

Entonces ¿pa qué joden con este, digo yo?




viernes, 16 de marzo de 2012

De genuflexos, tercos y vanos emcumbrados



La República, órgano de Prensa del Ejecutivo frenteamplista (consagrado oficialmente como tal a partir de la concesión graciosa de una subvención directa e indirecta que hace que un emprendimiento comercial inviable sobreviva) titula en su versión digital de hoy: (*)


"Breccia ultima detalles con opositores para el Acto del Perdón".

¿Quién mejor que ellos conocen los sentimientos y pensamientos de los Breccia?

El Hombre Fuerte de este Ejecutivo, el único que no titubea ni anda con Gre Gre para decir Gregorio (podrá contradecirse flagrantemente, pero siempre con un aire de convicción encomiable) ni siquiera menciona la fatídica palabra en la nota; pero la opinión pública lee titulares, no entrelíneas. Y allí está la palabra mágica, gritando: PERDÓN.

Ni ahí, hermano. Ni nunca. No en mi nombre ni en representación del Pueblo, la mayoría del cual no comparte sus miradas retrógradas e imperativas (y la mitad no los vota).

Ya se ha hablado mucho acerca de del absurdo de instituciones pidiendo perdón (anda hasta un video del General Seregni señalándolo a texto expreso. ¿Sería un infiltrado el Viejo? ).

No tanto se ha señalado el mamarracho jurídico de un país allanándose sin luchar ante una acusación y ético (al hacerlo desconociendo el mandato inequívoco del electorado).

Menos aún de la guarangada moral de que un Organismo Internacional ordene asunciones institucionales de responsabilidad por un caso a un país ínfimo, cuando jamás hizo lo propio con otros gobiernos, bien más poderosos y combativos, que han arrasado multitudes sin jamás hacerse cargo ni pedir perdón, ni ser reconvenidos por ello.

Esto es, además de absurdo, anacrónico e intencionalmente ciego. Sin que nada ni nadie lo obligara, como no fuera el imperativo de ser buena gente, desde 1985 en adelante el Estado uruguayo se hizo cargo de reparar, en la medida de sus posibilidades, el daño ocasionado por los militares; además de garantizar las condiciones para una salida pacífica a la dictadura y un progresivo re-encauzamiento institucional y democrático.

No hay en la sentencia y su aquiescente e histriónico acatamiento, más que el liso y llano desconocimiento (en el mejor de los casos) de esa realidad; alimentado por la genuflexa actitud de la delegación uruguaya ante la Corte. Si, como muchos pensamos, no es ignorancia supina, es el simple capricho avasallante de un puñado de intervencionistas trasnochados, totalitarios encumbrados en una institución que perdió todo prestigio hace décadas, generosos con plata ajena que han decidido que hay muertos de primera y segunda;, y que ellos pueden más que los pueblos a los que su prédica ideológica nunca ha conseguido convencer totalmente, pero cuyas masas ignorantes les han encumbrado a dirigir un mecanismo (la democracia republicana) que mal entienden pero bien desprecian.

El pobre Palacio Legislativo ya fue escenario de muchas payasadas. Aún no le han hecho un desagravio por condecorar allí a un macró de hombres perseguido como defraudador fiscal, el amigo de los Presidentes progre, Don Francisco Casal), pero no es aplicable aquello de "qué le hace una mancha más al tigre".

Cada mancha, y esta es una, es un paso atrás en el camino hacia un sistema político digno del país que supimos ser.



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(*) http://www.lr21.com.uy/politica/1027697-breccia-ultima-detalles-con-opositores-para-el-acto-del-perdon#utm_source=emailmarketing&utm_medium=email&utm_campaign=newsletter

viernes, 9 de marzo de 2012

¿Y por casa, cómo andamos?

JUP y Oligarquía
son la misma porquería !!!


Los memoriosos sabrán de qué viene la cosa, para los otros explico: a fines de la década del 60' la JUP (Juventud Uruguay de Pie) era un movimiento de clara raigambre conservadora, al que los revoltosos párvulos de entonces éramos convocados a odiar, insultar y golpear; algunas (que no todas las) veces en represalia por idéntico trato por los seguidores del Manco Ulises, el Mono Ifer y esa gente.

Estoy concluyendo que, haciéndole un update a la consigna, las juventudes opositoras podrían hoy, con idéntica justicia gritar: FA y Oligarquía son la misma porquería.

¿No? Mirá que sí: dentro de unos renglones, te lo muestro en colores.

Aquella consigna, que acunó mis siestas adolescentes, vino a mi mente cuando leí este artículo


http://www.elobservador.com.uy/noticia/220146/gobierno-y-canales-de-tv-privados-alineados-contra-el-grupo-clarin/?referer=titulares-de-la-jornada.


Trascartón, mientras pensaba, dos canciones que se reiteran cotidianamente en mi magín al leer las esperpénticas evoluciones del discurso y accionar de la Disquierda local.

Una, aquella con la que nos cuadraron las esferas en la Campaña del 2004 (“Todo cambia” de Julio Numhauser, no de la Negra Sosa) que debe clamar mi atención, seguramente, por aquello de “…y así como todo cambia, que yo cambie no es extraño”.

La otra, "Juan Copete", con letra de Francisco Acuña de Figueroa, autor de la letra del Himno Nacional (o sea que esto de los panqueques es cosa antigua, no vaya uno a creer que la inventaron los frentachos como inventaron el Uruguay próspero y moderno), con la que nos aleccionaba “el flaco” Zitarrosa (cambiándole el final para acomodarla a su discurso participativo y popular) diciendo:

“Si el que ayer vino en chancletas hoy anda en soberbio coche, atrapando a troche y moche cargos, honras y pesetas;

si a otros dan duras galletas y él logra el blando rosquete, ¿quién te mete, Juan Copete?

Si un truhán, con arte y risa logra un caudal que atesora, aunque el público no ignora de dónde salen las misas, y si al entrar en pesquisas, le vuelcan el cubilete,

¿quién te mete, Juan Copete?

Si con astucia, Fabricio logra hacerse diputado, y de un cargo tan sagrado hace ganga y beneficio; si afloja con artificio cuando es preciso que aprete,

¿quién te mete, Juan Copete?

Si olvidando la constancia que le impone su deber, vende su voto al poder por una suerte de estancia; y se le dan importancia en vez de darle el grillete,

¿quién te mete, Juan Copete?

En fin, una cosa sola diré, y lo demás es paja: si, quien debe, el mal no ataja; no dejes correr la bola, aunque gastes tu parola y digan:

Si el enderezar entuertos no es cosa que te compete

¡igual metete, Juan Copete!

Tal vez por eso (tiro por la culata) acá me tienen, ex chancletudos, truhanes, Fabricios redivivos y rebautizados, vendidos por treinta monedas a la oligarquía mediática (diz que defendiéndonos de la invasión extranjera). Amigos de los Defeo, los Romay, los Devoto y de todos aquellos a los que odiaron, despreciaron e insultaron por décadas (cuando estaban en el llano) y por cuyo vínculo denostaron a todos los gobiernos que, mal o bien, hicieron este país; a los que hoy abrazan felices de haber conseguido que ahora tuerzan las cosas a su favor, como antes lo hicieron para otros.

Además de panqueques, burros: el poder no tiene partido, nabos. Mientras no los jodan mucho, los Medios y la Oligarquía son oficialistas sin importar quién gobierna; porque así tienen, siempre, la sartén por el mango, chorizos.

Saludos de Zitarrosa, que se revuelve en su tumba.