martes, 16 de noviembre de 2010

Con una pequeña ayuda de mis amigos


What would you do if I sang out of tune,

would you stand up and walk out of me?

Lend me your ears and I'll sing you a song

and I'll try not to sing out of key

Oh, I'm gonna get by

with a little help from my friends


Soy un tipo raro. Se me da por pensar en cosas que –al parecer- no son de interés para casi nadie, ya que esa es la porción de la población objetivo que suele corresponderme con sus reflexiones.

A veces imagino que, simplemente, debe ser que donde todos cantan lindo, yo desafino; que las personas disfrutan más del afiatado coro de profesionales opinólogos con partido o facción. En realidad lo prefiero: es mejor que imaginar que, finalmente, nos impusieron la vacuidad y a la gente ya no le importan ciertas cosas, para mí, socialmente esenciales.

Por eso te pregunto con palabras de Paul y John: si desafino, ¿qué vas a hacer: te vas a alejar? Y te pido: prestame tus oídos, que voy a tratar de hacerlo bien. “Con una pequeña ayuda de mis amigos voy a seguir intentándolo; voy a salir adelante, voy a estar bien”. Y creo que el mundo también. Bueno, no sé si bien pero, algo mejor, seguro.

Si vas a seguir leyendo, empiezo con el tema. Si no, “hasta la vista, baby”.

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Hay cosas que no logro entender de este asunto de la actividad sindical de los funcionarios del Estado. En el último año, el país tuvo las transacciones de bienes muebles e inmuebles, los cheques, los expedientes judiciales, los casamientos, y muchos etc. detenidos mientras se le antojó a algunos minúsculos grupos de ciudadanos (a la sazón trabajadores públicos); en perjuicio directo de toda la población o buena parte de ella.

El Decreto Ley 10.388 de 13 de febrero de 1943 (Estatuto del funcionario público), vigente a la fecha hasta donde sé, reza: Artículo 27.- Los funcionarios públicos pueden constituir asociaciones para la defensa de sus intereses profesionales, pero dichas asociaciones serán consideradas ilícitas desde que pretendan ejercer cualquier forma de coacción sobre los órganos del Estado, al efecto de la consecución de sus fines.


Con una pequeña ayuda de mis amigos podríamos avisarle a AEBU, a COFE al Ejecutivo, al Legislativo y a los Jueces, que las Leyes deben cumplirse. Si no nos gustan las derogamos, pero no las ignoramos a piacere.


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Gracias al Dios de Don Pepe Batlle, en Uruguay la costumbre no es generador de jurisprudencia.


O sea, que la costumbre de los Miembros de la CNT y sucesores de exceder ampliamente sus potestades naturales de organización sindical para introducirse en temas propios de los partidos políticos, no es legítima ni legal.


Con una pequeña ayuda de mis amigos podríamos tratar (yo ya lo hice sin éxito) de encontrar en sus Estatutos un solitario artículo que les autorice a movilizarse o gastar recursos porque quieren que se anule la Ley de Caducidad o no están de acuerdo con tal o cual parte de la política educativa, social o económica que aplica el Gobierno; o a organizar actos de abierto rechazo a un candidato partidario y a favor de otro.


Quizás estén los dirigentes tan ocupados en tratar de gobernar que no se enteraron que hace 25 años que la dictadura terminó, y que los canales de expresión política están nuevamente abiertos y ávidos (aunque esto ya no es tan seguro) de recibir sangre joven e ideas nuevas. Bueno, si es por esto último, mejor no vayan.


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Ya que hablamos de costumbres perversas: también se ha vuelto habitual que, en presunto ejercicio del derecho de huelga, los trabajadores elijan qué parte de su trabajo hacen. Cito a modo de ejemplo el reciente y absurdo conflicto de Conaprole por el Fiscal despedido, el de los funcionarios de Registro (MEC) y no necesito recordar a nadie el aún sin resolver de los bancarios del Estado.


Servil del Imperio como soy, creo ganarme los buenos dólares que me pagan si afirmo que –para elegir qué se hace y qué no- se necesita una condición de independencia esencialmente contraria a la de trabajador asalariado. Privilegio de burgués o justo premio al coraje de libre y emprendedor, quien quiere hacer sólo lo que quiere y que le paguen por eso no tiene que esperar a fin de mes: va hoy y se la juega en la dura calle. Claro, ahí no hay inamovilidad, seis horas, feriados pagos, 30 días de licencia más antigüedad, días de estudio, paternidad, duelo, enfermedad sin que venga el Doctor, paro, financiamiento de los descuentos, presentismo ni otras primas, tías ni hermanas generosas; hay que sudar para que entre platita en la hucha.


Paros perlados, medidas distorsivas, hoy no te hago esto mañana aquello, son frases cotidianas y que se manejan como si fueran legítimas. ¿Con arreglo a qué Derecho?


Con una pequeña ayuda de mis amigos podríamos intentar (vanamente, creo) encontrar en qué lugar de la Legislación nacional o internacional dice que el derecho de huelga es otra cosa que derecho a, en determinadas condiciones, dejar de trabajar; o que su ejercicio prevé cobrar el sueldo entero por hacer sólo parte del trabajo que le ha sido encomendado a un trabajador.


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Como no me gusta decir vayan, fui solito y encontré que el Art. 57 de la Constitución dice que «la huelga es un derecho gremial», y que «sobre esta base se reglamentará su ejercicio y efectividad».

Con una pequeña ayuda de mis amigos podría yo quizás entender por qué nunca se reglamentó la huelga ni la actividad sindical, como sí todas las demás de la vida social; y por qué siempre la Central se opuso a ello, siendo que aseguraría mayor transparencia, garantías y menor animosidad de la opinión pública ante la constatación del abuso sistemático.


Las Asambleas de sindicatos de base (que generan los mandatos de los delegados, o sea, las decisiones) se siguen manejando con formatos y prácticas antiliberales y antidemocráticos irrespetuosas de las garantías mínimas de representatividad, libertad de conciencia, pensamiento y opción. Plataformas absurdas, quórums ínfimos, tácticas dilatorias, manejo impúdico de los horarios a fin de asegurar la presencia de los propios y desanimar a los ajenos (por no hablar de la lisa y llana presión cotidiana, “apretada” o trompeadura destinada a convencer dudosos o disidentes) siguen siendo prácticas tan repugnantes como lo eran en los 60’; pero ahora, además, son viejas. Creo que ya lo eran entonces, aunque no para mí que me estrené en esas lides por aquellas épocas.


Con una pequeña ayuda de mis amigos podríamos redactar para cada miembro de la Mesa Representativa, el Poder Legislativo y el staff del Ministerio de Trabajo una síntesis de las ventajas de aplicar novedosas garantías tales como quórums y mayorías especiales o el voto secreto y obligatorio para tomar decisiones graves como un paro o huelga. No hablo de quebrar la nunca explicada conveniencia de la sacrosanta unicidad de la Central: pido garantías mínimas nomás.


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Escuché en la radio a dirigentes de AEBU Banca Oficial confirmar su parecer afirmativo respecto de inscribir su accionar sindical en el marco de la lucha de clases. ¡Esoooo! ¡Viva la Revolu … dez!!


Con lo que sobre de la colecta anterior, podríamos comprarles unos ejemplares del Manifiesto Comunista, libritos preciosos y muy baratos que hay por todos lados ahora que la democracia burguesa volvió a brillar, donde pueden leer a Marx y Engels diciendo: " La historia de las Sociedades que han existido hasta nuestros días (mediados del Siglo XIX, toda extrapolación corre por cuenta de quien la haga) es la historia de la lucha de clases. Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales, en una palabra: opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces y otras franca y abierta; lucha que terminó con las transformación revolucionaria de toda la Sociedad o el hundimiento de las clases beligerantes".


Con una pequeña ayuda de mis amigos más preclaros podría yo, tal vez, saber quién es el opresor beneficiado con la plusvalía expoliada en una relación Estado - Trabajador. Si la hubiera, lo primero que se me ocurre es “la Sociedad toda” (que el propio trabajador integra) lo cual es tautológico y absurdo. Aún si me dejara de delicadezas filosóficas y aceptara el escenario como válido, a la ya distante luz del Siglo XX diría que, visto el éxito de las citadas transformaciones revolucionarias ,en eliminar la denunciada explotación, la opción 2 es la más probable.


La verdad es que no me gusta demasiado la perspectiva de que los dos beligerantes resulten destruidos; máxime cuando uno de ellos (el que, para peor, involuntariamente integro) no quiere beligerar ni menos aún explotar a nadie.


Dado que los países no desaparecen (por más mesías zurditos o neoliberales que los mal manejen), la apocalíptica predicción decimonónica vuelve a fallar y sólo me deja un escenario alternativo: alimentado por la aplicación en reiteración real de insensatez y abuso, el creciente desprestigio de la actividad sindical uruguaya se desplomará sobre ella y le hará perder legitimidad, credibilidad ante la opinión pública y poder.


Sumo arbitrariamente aquí el tema Seguridad y resulta que, in extremis, si el poder político no pone las cosas en su debido lugar, es posible que asistamos consternados (al menos yo) a la irrupción de una cruda respuesta electoral que ubique en el Gobierno a alguien manifiestamente opuesto a la sensibilidad progresista, cuyos eventuales desbordes autoritarios justificarán nuevas generaciones de alzados y resistentes; cerrando el retrocírculo.


Camaradas: lamento señalar que la teoría de cuanto peor mejor no es novedosa y ya fracasó en los 60'. En plena democracia y con el poder adquisitivo de los trabajadores alcanzando picos impensables hoy, la ÿihäd de los ateos (y su consiguiente represión) estallaron en toda su virulencia; colaborando significativamente con los objetivos de la guerrilla, los de la Derecha y, de yapa, a medio siglo de atraso y dolor del que aún no conseguimos despegarnos.


Parece una negra humorada de la Vida (que en una de esas sí existe, no como el Dios de los burgueses) que, ahora que el Frente llegó al Gobierno a caballo de las consignas más viejas pero con votos e infiltrados socialdemócratas, les explote en la cara la contradicción infantil señalada por Lenin hace justo 90 años.


Por suerte están ADEOM, AEBU-BO, la Rambla y la de las Ánimas, así que por falta de retardados históricos, paredón y Sierra (aunque no sea Maestra) no será. Las armas, se las piden a Feldman, que ya no las precisa.


sábado, 13 de noviembre de 2010

Balada para todos nosotros

Link al midi
http://www.gobiernodecanarias.org/educacion/9/Usr/Apdorta/cristal/balada~1.mid

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Hace unos días recibí una invitación. “Hola Carlos, ¿cómo estás? Este sábado 6 de noviembre de 15 y 30 a 16 y 30 hs vamos a hacer Teatro espontáneo, de forma honoraria, en el Centro Diurno del Hospital Vilardebó (Millán 2515) con los pacientes que están en proceso de rehabilitación. ¿Podrías hacer la crónica?”

- Ni loco me lo perdería, fue mi respuesta. Ya te escucho, lector, y me adelanto. ¡Gansoooo!

Ganso no: pero obvio sí. Hay pocas formas de enfrentar el tema de la locura y la del humor es una. Otra es no tomarlo en serio, que no es lo mismo. Otra, esconderlo, negarlo, encerrarlo. Que en plural dice más. Y es más real.

Las mañanitas del Vilardebó tienen ese qué se yo ¿viste?

Cambió la fecha por el 10 a las 10:30, para que hubiera más gente. Allá fui. Dejé a mi Compañera en el trabajo a las 9 y arranqué para el Vilardeusted (no tengo confianza para el voseo). El inmenso muro de piedra y reja, modesto símbolo de uno mucho mayor que no se ve pero está, me impresiona desde que era niño; y no ha dejado de hacerlo pese a mi cambio de tamaño (que no madurez). No era la primera vez que entraba por mi voluntad, pero igual me dio “cosita” como se dice ahora.

El otro mundo empieza lindo: el jardín está cuidado y la glorieta es un lugar precioso. Me senté a tomar mate y sol, con la sola compañía de cinco perros que me dieron la pista de dónde estaba lo bueno. Ahí me empecé a dar cuenta de algo que después me rompería los ojos: es fácil alimentar el prejuicio, pero no distinguir un loco de nosotros. Se precisa una calavera para ser el Príncipe Hamlet y, sin uniforme o llaves en la mano, acá, cualquiera puede ser o no ser. Bueno, ta, cualquiera no, pero son pocos los que se les nota mucho y, aún esos, te quiero ver en la Ámsterdam para distinguirlos.

El Vilardebó no es la Colonia Etchepare. No hay aquí (al menos a la vista) nadie con medio melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos mediasuelas clavadas en los pies y una banderita de taxi libre en cada mano. Bueno, en realidad a la única que vi inventando realidades con unos trapos arriba, una banderita de Peñarol, una del otro cuadro y una celeste en la mano fue a Rossina, del elenco de Saludarte. Y todo el mundo feliz… coreando “Soooy Celesteeee! Cultura nacional, que le dicen.

Sentado al sol, escuchando radio con el celular en manos libres, confirmé otra cosa: la distancia para estar de un lado u otro de la reja es un delgado cablecito; única diferencia visible entre un interno y alguien enajenado del mundo, hablando “solo” por la calle o en el ómnibus. Sin embargo, unos somos up to date y a otros los guardan. Paradoja.

… y a vos te vi tan triste...

La radio me aburrió y saqué un libro.

Medio bailando, medio volando, llegó. Aire y ropa de inquilina de larga data en ambos mundos. Me vio, miró, observó, escrutó, sonrió y dijo:

- “Lin Yutang”.

Sorprendido por la extraña invocación de un reconocido escritor chino, no muy popular hoy día pero preferido de mi madre (que me dejó, demasiado temprano, tres de sus libros) recurrí a mi mejor soberbia intelectual, respondiendo:

- El tercer ojo.

Nueva sonrisa y dúplica: - Vos sos Lin Yutang.

A la fruta, pensé. Mi vanidad de escribidor quiso pedir cancha, pero obviamente esta señora no me lee en Internet y hasta yo puedo darme cuenta de eso.

– ¿Te parece? atiné (¿?) a decir.

- Si.

– Y bueno, entonces sí.

– Y sos mi hijo.

-…

Hoja en la tormenta de sentimientos que me provocó con tan poco, navegué lo mejor que pude aferrado al timón del cariño que me promovía aquella figura que, sin saberlo (¿?) me evocaba y provocaba tantas cosas.
Pese a sonar a
lo lejos, la alarma de un auto rompió la magia.

– “Está sonando la campana. Me voy, porque cuando eso pasa quiere decir que te puedo hacer daño”.

Se levantó, volvió a sonreír y me dejó, nuevamente solito, sin corso ni astronautas bailando alrededor, con un precioso hueco en el pecho.

Abrite a los amores que vamos a inventar…

Al rato llegó la Compañía. Luz había, cámara no (me hubiera gustado tener una para registrar las caritas del elenco mientras Rasia hacía la presentación). El salón quedó chico para la concurrencia, mayoritariamente de “Sala”, no de “Policlínica diurna”.

Acción. Los chicos se presentaron a través de historias propias de cada uno. Así empezó la hermosa usina humana, que encienden los actores de SaludArte donde y cuando los llaman, a inventar realidades y mundos. Tan ilusorios, lindos, feos, risibles o tristes como todos.

Eugenio nos habló de su miedo, su impaciencia y sus ganas cuando, tres días antes, estrenando nariz roja en un Parque, recibió como devolución aplausos, sonrisas, abucheos y pedradas. No dijo indiferencia, pero seguro también hubo.

Valentina aportó un tema dolorosamente conocido para el público (la discriminación), en su caso, por distinta en el ser y el vestir. Tal vez por eso recogió las tímidas primeras muestras de reconocimiento.

Al presentarse nuestra Rossina como remolona matinal recibió también apoyos de la tribuna y se sintió un “Oh my God”, proveniente de alguien que -por su apariencia- bien podría haber sido del Equipo Técnico o una voluntaria. Era Rossina A. Ya llegará su momento.

El público empezó a participar mucho antes que lo habitual, a caballo de algunas compulsiones mal medicadas tal vez, o porque parece que en Uruguay hay que estar loco para desinhibirse y aceptar, sin más, el regalo de un tiempo-amor que te traen sin avisar, un miércoles de mañana, unos cuerdos con narices rojas, vestidos de negro y trapos.

Emiliano nos habló de su actitud ante la adversidad de verdad (su diabetes desde adolescente); y todos le dieron para adelante. No tan fácil la tuvo Gabriel, que cuando desenfundó su Busblues (forma re-fashion de decir que se gana la vida (y la Vida) cantando en los ómnibus) fue desafiado a “bluesear” “Vayan pelando la chaucha”. Arrugó, por supuesto.

Cerró Rasia, contando que -con unos amigos- decidieron invitar cada tanto a un desconocido a almorzar y reflexionando acerca de cuánta falta nos haría ver a los desconocidos con menos distancia. Pronto revelaría el público que a conocidos, familiares y amigos también les calza la exhortación.

La mecánica del Teatro Espontáneo es simple: a cada historia aportada corresponde una réplica escénica. De a poquito, los chicos fueron despertando a las manos-palomas del público, que les llevaron el mensaje de que –cada vez más- estaban llegando a destino.

La conductora mueve la aguja y el tren pasa a rodar en terreno local.

- ¿Cómo se sienten?

- ¡Bieeeen! ¡Queremos más!!!

La escultura fluida “Queremos más” no se hizo esperar, pero se quedó en el “más”.

Desde el comienzo, Andrea participa activa y vehemente. Desde su afección tal vez, desde su necesidad de ser escuchada, seguro, me atrevo a decir. Cada vez que lo hace recibe un chistido de su uniformada acompañante. Acción => reacción. Espontánea expresión => educada represión. ¿Quién tiene razón? Yo sé. Pero estoy loco, así que no vale.

- Rasia: ¿Otra sensación que les provoque lo que estamos haciendo?

- “El mar en las rocas”, descerraja Rossina. Atajá esa jabalina.

Nadie se paró a juzgar qué tan a cuento venía aquello. Son las reglas del juego así que, a jugar. Nos dejaron a todos con la misma sensación: “tal cual”. Ya vas a entender.

Quereme así, piantao, piantao, piantao…

Ya no hay que pedir que aporten. En el escenario se presenta Beatriz Tristeza, hija legítima de Don Encierro Terapéutico y Doña Distancia Afectiva. Canta bajito. Le pide a su Viejita “un poco de amor”. Sigue. “…domingo en la tarde, hora de visitas” (de suicidios por soledad, también, acoto) y, hablando de una sobrinita recién nacida, su canción susurra “te traje esta foto para que la veas…” ilustrándonos acerca de que cómo se etiqueta en el Vilardebook.

Ponete esta peluca de alondras, y volá…

Victoria propone el tema “Menstrué en la cama”. Costó entender lo que decía y proponía. Finalmente:

- ¿Y qué sentiste, Victoria?

- Miré y no sabía (…) Era como una bandera.

- ¿Mal?

- No (…) Sorpresa (…) Divertido.

La chancha representación no provocó campanarios pero sí risa entre esta gente, linda a su modo.

Loca ella, loco yo

Silvana, una abuela con tiempo entre estas paredes, nos cuenta la muy especial relación nacida entre ella y el enfermero Juan que, cada mañana, demasiado temprano, la despierta para pincharle un dedo a causa de su diabetes; justo a ella que, aunque es grande, de puro descocada quisiera dormir un ratito más. Nace así la escena “El torturador”, mote que, vaya a saber por qué, le dedicó. Sonriente, para más.

Trepate a esta ternura de locos que hay en mí…

Es la hora de Rossina A. La del “Oh my God” cuando escuchó su nombre, la que sintió mar en las rocas ¿te acordás? Así se sintió: mar que envuelve, protege y abraza a sus rocas; ni bien la extraña onda expansiva del amor en escena le alcanzó el corazón.

Tiene el alta. Se quiere quedar, diz que para seguir ayudando, bañar a otras internadas de la Sala, compartir un tabaco. Algo pasa y siente que se va. Ahora. Le duele. Todo le duele. Su pasado de separación. Sus tres hijos sin ella. Ella sin sus tres hijos. Que le hayan robado hasta el tabaco en la Sala. Pero más que todo, hoy, le duele la idea de irse al mundo de allá sin que sus compitas de acá le den un recuerdo para llevarse.

No quiere cosas. Quiere que le canten, le sonrían, la abracen, le digan te quiero. Lo dice: “Me falta mucho amor… mucho… amor. Le falta amor y se queja dello. Definitivamente, está del tomate. Mire que darle el alta.

Sale la escena “Madre sola con tres hijos”. Todos aplauden. Rossina llora. Gracias a Dios, no sola. Ni ella sola. Andrea le grita: “¡Con alegría, dale! Si no ¿qué recuerdo nos va a quedar? Y rubrica: ¡Mandame un Litio por teléfono!

Vení, volá, sentí… (las larairiraráaas…)

Lenta y silenciosamente, la mitad del público se ha ido escurriendo del salón. Detrás de mí, una fila de uniformes blancos observa en silencio. Cara de no cara. Profesionales. Al ser invitados a participar, responden… nada. Alguien les dice “No tienen por qué ser amables: pueden decir lo que sienten”. Silence II. Notemetás Reloaded. Un clásico en la terapéutica moderna: cordura y distancia. ¡Ay Patch, cuánta falta nos hacés!

Veloz, ávida de notoriedad, Andrea ocupa el vacío. Se va para el escenario, propone cantar y que los músicos improvisen. “La cantamos todos, ¿ta? Igual somos todos del Frente, ¿no?”. No comment.

Es tiempo de “La desaparecida”. Al parecer es una murga del Hospital, cuya canción habla (y no) de los homónimos famosos. …“¿En qué circunstancia desaparecieron? ¿Por qué no regresan a la realidad..?

Andá a saber, Andy. Andá a saber… qué es eso, dónde están; o quién está más lejos de ella.

Fue entonces que nuestra Rossina salió con las banderas futboleras y arrancó el coro celeste. Ya decía yo, en julio, que era una locura festejar un cuarto puesto.

El público se retira en silencio, unos pocos saludan a los artistas, alguno quiere seguir cantando. ¿Tas loco? Son las 11:30.

O tal vez no. En cualquier caso ¿a quién le importa? Acabo de leer, escrito en una pared:

“Es mejor brillar acá adentro que poder salir a buscar el sol”

Las opiniones vertidas en forma expresa e implícita por el autor son de su exclusiva responsabilidad y no comprometen a la Fundación SaludArte.

Tinelli vs Todos


Esta es una invitación a reflexionar y a sumarse para manifestar un repudio concreto y hacerlo oír.
Si compartís lo que dice el texto, sabrás qué hacer. Si no, seguramente seas lo suficientemente liberal como para re-enviarlo comentado.


Ricardo Fort y Marcelo Tinelli estuvieron armando juntos en el programa Show Match una desagradable propuestas para "jóvenes bonitas hasta 40" años que quieran aceptar ser mujer de Fort a cambio de dinero, auto, tarjeta de crédito... Fort, a través del programa de Tinelli, compra favores públicamente, seduce con dinero y la promesa de una supuesta buena vida a las mujeres convocadas.


Corromper a una persona para que entregue su cuerpo y su dignidad por dinero es facilitar y alentar esa corrupción, con el agravante de ser divulgado en un programa líder en audiencia; lo cual, aparentemente, parece otorgarle impunidad absoluta.


Hace rato que venimos asistiendo a esta desnaturalización que promueve Tinelli , instalando en el imaginario colectivo la idea de que es normal que los enanos resbalen en el hielo para hilaridad de la audiencia, la mujeres se desnuden y se presten para las consignas más degradantes y las personas en general se rebajen y pierdan la dignidad por dinero.


Tan malo como eso es que utiliza un discurso ilusorio, cuando despliega toda esta inmundicia en Bailando por un Sueño, con la excusa de que es para ayudar a otro/s. Un ayudado, decenas de humillados, millones con los valores cambiados: mal negocio para la Sociedad.


Anteriormente se logró que levantara el programa de Bailando Kids, porque muchas organizaciones y personas independientes firmamos una solicitada y se movieron muchas voluntades para darle de baja. O tal vez porque era tan repugnante que la gente dijo basta y el rating bajó.


Este mail tiene el objetivo de llamar la atención acerca de la gravedad del tema. No es nada menor, ni un programa inocente de TV. También de combatir la idea de invulnerabilidad de Tinelli y Cía.

Yo no soy quién para decir DEJÁ DE VERLO o " no creas que lo estás viendo críticamente y por eso estás a salvo". Sólo señalo que la forma que tenemos de decir NO es cambiar de canal. Sería mejor apagar la tele, pero ya entendí que eso es demasiado pedir.

Ya que tenés que mirar TV, por lo menos no le des de comer al desamor, al vacío, a la ausencia de valores.

jueves, 28 de octubre de 2010

Justo homenaje a Néstor Kirchner, segundo en la nómina de los argentinos hijos de puta que más nos ayudaron a ser país primero y mejores después

En fecha desconocida, Carlos Maggi escribió esta joya, a la que sólo agrego, al final, un cierre alusivo a la coyuntura.

Sarratea y Kirchner: dos santos

CARLOS MAGGI

Nuestra historia del mal que hace bien, empieza con Manuel de Sarratea, un porteño módico, como homicida; no pasó de intentar.

Quiso matar primero a los caciques charrúas y dictó una orden que se conserva:

"Procurará usted convidar para un día determinado a los caciques, principalmente con sus mujeres, cuantos más se puedan, para una función que se celebre en Paysandú ofreciéndoles yerba, tabaco y aguardiente, a fin de atraerlos. Esos renglones podrá usted pedirlos al coronel don Domingo French, que ya tiene las órdenes para ello".

Entre la embriaguez y los festejos, teniendo ya prevenida una tropa apostada, se echará usted sobre todos ellos y sus mujeres, acabando a los que se resistan" (10/10/812).

Al año siguiente, Sarratea atenuó el número de muertos y redobló las pretensiones; asesinó a Artigas, hasta donde pudo.

En sus "Apuntaciones Históricas", Carlos Anaya cuenta que nuestro admirado compatriota, Santiago Vázquez, cumpliendo instrucciones de Sarratea, comisionó al joven Juan José Aguiar para que hablara con Fernando Otorgués y contratara con él, "el trabajo". El trato empezó con el regalo de unas ricas pistolas francesas, a cuenta de mucho oro.

"Otorgués era un hombre lego pero tan astuto, que sorprendía. Se prestó deferente a llenar su comisión y Aguiar anticipó un aviso: mandó un billete con tinta simpática, señalando el día en el cual Otorgués ofrecía dejar el hecho consumado. Don Santiago Vázquez abrió el billete con suma curiosidad, le pasó el líquido para descubrir la escritura, y enterado, exclamó: "Ya somos felices". Montó a caballo y precipitándose cayó al cuartel del general Sarratea, con las albricias de que Artigas (el anarquista como ellos le llamaban) tenía contados los días que le quedaban.

Puntualizo que de la carta y de su abertura y contenido, soy testigo presencial".

"Sarratea recurrió al sórdido proyecto de asesinato contra mi persona", escribió Artigas el 14 de febrero de 1813.

El coronel Ramón de Cáceres, confirma en su Memoria, la versión de Anaya: "Se me había olvidado decir que cuando Artigas estuvo en el Paso de la Arena, antes de la expulsión de Sarratea, Sarratea trató de hacerlo asesinar.

Tuve en mis manos las pistolas que recibió Otorgués; era pariente de Artigas y descubrió la trama, después de chuparle muchas onzas Sarratea".

Para hechos de sangre, no era bueno Manuel de Sarratea, pero como diplomático resultó un asesino completo. A la manera de quien degüella, impuso la secesión de la Banda Oriental, cortándola tres veces de su ámbito virreinal, del cual todavía no pudo arrancarse, por razones de fraternidad y de cultura compartidas.

En 1811, al ser disuelta la Junta de mayo, Sarratea presidió el Primer Triunvirato y desde esa autoridad, pactó con Francisco Javier de Elío, la entrega de la Banda Oriental a la primera invasión portuguesa.

En 1813, frente a los muros de Montevideo, Sarratea fue derrotado y humillado por Artigas que le robó, en una noche, los 2.700 caballos de su ejército; el Presidente volvió a Buenos Aires y lo habían destituido.

Pero hacia 1816, Sarratea que de nuevo flotaba, apoyó la misión de Manuel José García en Río de Janeiro, cuando la Banda Oriental fue ofrecida a los portugueses, que aceptaron la donación e invadieron por segunda vez.

En febrero de 1820, después de cuatro años de resistencia al invasor, la Banda Oriental estaba deshecha y Sarratea, gobernador de Buenos Aires, firma un acuerdo con el caudillo Ramírez, para que se una a Portugal. Seis meses después Artigas, abandona la lucha y entra al Paraguay para siempre.

En 1826, enviado por Bernardino Rivadavia a Londres, Sarratea apoya la tesis inglesa: separar la Banda Oriental de las demás provincias argentinas; y después de un intento de mantener la dominación portuguesa (de nuevo Manuel José García) por fin, se reconoce en 1828, la independencia del Uruguay.

¿Alguien puede negar que Sarratea hizo más que nadie, para darnos la libertad?

El segundo prohombre argentino con el cual tenemos una deuda impagable, es Néstor Kirchner.

El mundo se admira contemplando el comportamiento de nuestra economía en medio de la mayor crisis financiera de la Historia. Junto con China y la India el Uruguay crece y crece, mientras Europa y Estados Unidos tiritan.

Detrás de este fenómeno inexplicable, se levanta la figura de nuestro agresor preferido.

Nos impidió exportar bicicletas; nos negó el crédito internacional para el desarrollo energético; nos impuso el bloqueo en Fray Bentos, no draga los canales de uso compartido; y más allá de todo protocolo, destrata a nuestro Presidente. Pero, ¿cuánto vale que los estancieros uruguayos hayan comprendido que la explotación intensiva requiere tecnología nueva, máquinas desconocidas, asociaciones nunca hechas, mercadeo internacional, inversiones descomunales? Supimos los secretos de la soja, porque llegaron cultivadores huyendo de Néstor K.

En el año 2009, nuestra agricultura superó a la ganadería y el turismo argentino, pese al tapón del puente, también superó al producido cárnico. ¿Quién si no K., está detrás del éxodo del capital argentino y la transferencia tecnológica? Sin persecuciones K., sin sus espías, sus crasas barrabasadas contra el federalismo, sin la erosión diaria de los mecanismos republicanos y democráticos, el boom del campo uruguayo no hubiera sucedido. Un golpe de cultura, despierta más que muchos sacudones.

El ranking internacional de calidad de vida, elaborado por la revista estadounidense "International Living," elige "los lugares del mundo donde la vida es, simplemente, genial". En esa lista, el Uruguay está entre los 20 primeros; y es el más destacado de América Latina. Uruguay goza de la mejor Argentina, asume el virreinato, sin tener que soportar mandones analfas.

Gracias, Néstor.


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PS: Que descanses, Pingüino. Ya no tendrás que cuidar lo que le robaste al pueblo que decías defender de los malos, a los pobres viejos y cabecitas negras que decías representar. Ojalá hayas aprendido algo. No quisiera mi alma que la tuya esté por toda la eternidad golpeando la puerta de la Vida tratando de volver porque extrañas la riqueza mal habida, el poder omnímodo y a tu caterva de lambiscones prepotentes e impotentes.

Guarda Don Satanás, que si lo deja conversar con algunos de sus inquilinos, seguro lo cagan.

PS 2: Me parece atroz que el Poder Ejecutivo y el Senado (con una honrosa excepción) hayan decidido rendirle homenaje a semejante enemigo declarado del país, cuando se lo negaron a un par exacto desde el punto de vista formal del ahora finado, que fue, además, una buena persona, honesto, derecho y que siempre nos quiso y ayudó, como el Gallego Alfonsín.

No interpreto, cito el cierre de las absurdas palabras del Presidente Mujica hoy en Buenos Aires: "Gracias". No en mi nombre. Ni en el de los orientales que sabemos por qué preferimos serlo. ¿Fue a agradecer favores personales? No con la bandera de todos, Señor Presidente. Y si hubiera llevado la de Otorgués, los dos Viejos se levantan y lo curten a patadas.

martes, 26 de octubre de 2010

CADUCIDAD: DE PROFETAS Y LOCOS, TODOS UN POCO


Entrevistado hoy en Diario Sarandí (*) el Senador Ernesto Agazzi desplegó la batería argumental de los promotores de la eliminación de los efectos de la Ley de Caducidad por la vía de la interpretación parlamentaria. No voy a detenerme en los argumentos expuestos (los de siempre), sino en algunas insólitas afirmaciones que desliza el Senador, a quien habría que agradecerle la sensatez y modestia de no haber aceptado ser Ministro porque no le daban los naipes y preguntarle por qué no la extendió a su actual actividad, si el argumento –obviamente- sigue en pie. Cómo será la carreta, si las ruedas son así.


EA: “Es un tema muy sensible … cuando uno lo analiza hace intervenir cosas muy profundas…. Lo personal siempre juega, pero lo colectivo es lo que nos caracteriza.”


Alude a la repugnante manu militari aplicada en Diputados y que pretende se extienda al Senado; y desnuda un planteo colectivista en el que lo político es de naturaleza superior a los valores y dignidad individuales. Evidencia así el Senador ser uno de los que hacen que el Frente amerite el mote de totalitario.


Vale para la Sociedad, como para el Partido: uno y otro son importantes, Senador, pero nada lo es más que el ser humano que los compone. Ni hay, para él, bien más preciado que su Libertad. De conciencia, pensamiento, expresión y acción.


Cuando el periodista le señala que “…está el tema de las dos definiciones por voto soberano y popular…” el Senador estalla en la magnificencia de su dislate, exponiendo hasta dónde llega un ser humano cuando quiere convencerse. Por algo recuerdo siempre lo que leí hace treinta años en “La Historia de Mayta” (aunque no todos lo merecen): “Un político es aquella clase de estúpido capaz de creer en todo lo que puede explicar.”. (sic)


EA: “Permítame profundizar un poquito eso que Usted afirma, porque el dulce de leche no tiene nada que ver con las alpargatas. Lo que se plebiscitó en octubre del 2009 fue una reforma constitucional para anular una Ley. Usted sabe lo que quiere decir eso: arrancarla de cuajo desde el 86 y, en consecuencia, todo lo que se había hecho a partir de esta Ley caía todo. Era un dominó político sobre un tema. Eso es un tema totalmente diferente al Referéndum contra las leyes que se aplicó en el 89… el 25% de la ciudadanía pidió que se hiciera un referéndum para derogar la Ley, derogarla… y en aquel momento los votos no fueron suficientes para derogar la Ley… Me parece que decir que la ciudadanía está de acuerdo con la Ley de Caducidad es una afirmación un poco temeraria… en realidad aquí nunca se ratificó la Ley de Caducidad con un plebiscito (risa) perdóneme el detalle técnico”.

- Pero en el referéndum del 89’ se ratificó la vigencia plena de la Ley, Senador.

EA: “En realidad lo que se preguntaba era si se estaba de acuerdo o no con derogarla”

- Bueno… si uno no la deroga es que está de acuerdo con que siga vigente…

EA: “Entonces usted digamos, en el Parlamento cuando se vota una ley diría: ¿Los que estén por la negativa? Entonces, si la negativa no alcanza dice bueno, en consecuencia es positiva (risa) … está invirtiendo la carga de la prueba”. (risa) …

“En realidad no hubieron votos suficientes para derogar una ley, pero eso es distinto a decir el pueblo está de acuerdo con la Ley. Si el pueblo se hubiera manifestado (porque hay otros países donde se hacen plebiscitos frecuentes por distintas cosas) ahí sí, cuando el pueblo se manifiesta en relación a un asunto y dice nosotros decidimos esto y hay mayoría ahí sí, porque el pueblo lo decidió, pero acá lo que sucedió es que no hubo votos suficientes para derogar algo que el Parlamento había votado…”.


“Yo creo que si hubiera habido un plebiscito donde el pueblo dice que está de acuerdo con la Ley entonces esos argumentos eran válidos, pero me parece que son argumentos que están utilizando los que quieren mantener la impunidad y que no es conveniente sumarse a ese tipo de argumentos porque no es lógico por lo que le explicaba antes”.


No contento con su hazaña paralógica, afirmó a continuación que, quizás, por respeto al mandato popular, el Frente Amplio no considera derogar la Ley.


“… Es por eso que nos planteamos ahora… en función de las (dos) manifestaciones (contrarias) que ha habido hasta ahora, vamos a quitarle a esta Ley que tiene 15 artículos 2 … a través de una interpretación: … que no esté más vedado que la Justicia investigue estas cosas y que el Ejecutivo no le tenga que dar permiso al Legislativo porque eso es inconstitucional… Sin derogarla y sin anularla, por un camino de medio, menos radical, pero que le quita aspectos que a nuestro juicio es sustantivo modificar de la Ley”.


Como ya nadie retrucaba, calentó el pico y sentenció: “Hoy en día no hay en el Partido Colorado, en el Partido Nacional ni en el Partido Independiente ni en el Frente Amplio una posición mayoritaria a mantener la impunidad en el Uruguay. Francamente. Yo tengo mucha confianza en los Partidos políticos que conforman la institucionalidad uruguaya. Nadie está de acuerdo de que haya una ley de impunidad en nuestro ordenamiento jurídico. Y creo que si le preguntáramos a la ciudadanía si está de acuerdo con que haya impunidad en el Uruguay mi convicción es que diría que no porque todos los partidos políticos están en desacuerdo”.


Termina la nota volviendo a argumentar en contra de la Ley, quien quiera escuchar más de lo mismo de 89’ y 2009, ahí está la grabación. Yo trataré de analizar las citas.


Vamos por lo primero: decir que el pueblo nunca dijo que quería mantener la Ley de Caducidad es un despropósito, ya que es, sin duda, la Ley más respaldada de la Historia de la Legislación uruguaya. También la más repugnante y rechazada por buena parte quienes la hemos mantenido en pie, pero ese es otro tema. Quien quiera saber qué pienso de la Ley, del Referéndum y el Plebiscito cuyos resultados la mantienen viva y con rango constitucional, no tienen más que leer los artículos respectivos en el Blog. http://eldo-lappe.blogspot.com/search/label/Actualidad%20Pol%C3%ADtica%20Uruguay;%20Ley%20de%20Caducidad



Decir que le gente está de acuerdo con la Ley de Caducidad no es temerario: es verdad.

Temerario sería decir que le gusta.


Lo demás que dice es espantoso. La pirueta retórica para decir que le gente no dijo lo que dijo, es contraria a la lógica más elemental; de recibo en el boliche o en reuniones de iniciados, pero no entre gente inteligente, por más que la quiera disfrazar de exquisitez técnica. Lógica de Primero, Senador. Se lo explico con ejemplos sencillos, alejados de lo opinable para no complicar.

1) 1) Llegan un doctor y su ayudante. El primero revisa concienzudamente al paciente y hace un gesto que el asistente no consigue interpretar. Entonces le pregunta: ¿Está vivo? - No. A estar por su razonamiento, el paciente está vivo. - ¿Cómo va a estar vivo si dije que no, se preguntaría el médico? Es que nadie te preguntó si estaba muerto. Cuando te pregunten y digas que sí, estará finado. Mientras, no.

Yo creo que, de puro burro, el muerto no volverá, por más interpretaciones que le hagan de lo lindo que es vivir.


2) Pregunta el cura a una dama: ¿Aceptas como esposo a Ernesto? - NO, es la respuesta. Usted diría: bueno, no me acepta pero no dice que no me toma, recibe o ama, así que ¡estamos casados! Tan tán ta tán!!!


¿Me expliqué claramente? Si me preguntan ¿quiere derogar la Ley? y digo NO, la lógica elemental dice a gritos que NO quiero que la deroguen, que quiero que la dejen como está. No que la quiero, que me gusta, que estoy de acuerdo con no sé qué o que soy un hijo de puta amigo de Gavazzo. Por las razones que se me antoja, la quiero así. Vigente. ¿Ta? No es tan difícil.


Parece que sí, porque -queriendo encajarme el chancho como Cacho en el Castillo- me vuelven a preguntar: "Ahora que el lobo no está, esa Ley que hace veinte años quiso que se mantuviera, ¿la quiere anular? si no es SI, por rosa que sea, la respuesta es no. NO la quiero anular, la quiero vigente.


No hay que ser muy vivo, Senador, ni adelanta darle vueltas. La mayoría de la ciudadanía (incluyendo muchos frenteamplistas) prefirieron dos veces que la Ley siguiera vigente. No quisimos derogarla ni anularla. ¿Cómo se atreve, entonces, a venir con argumentos de abogadito barato a decirme que no dije lo que ya dije dos veces, y querer convencerme de que que no lo dije porque nadie me preguntó lo que usted dice que hay que preguntar? ¡¡¡ La quiero vigente, carajo!!!! Eso me preguntaron y eso contesté. Y si quieren, voy a la OEA y les explico cómo fue el proceso y por qué.


Se rió varias veces en la entrevista, sin que hubiera motivo; y no es Usted la mar de simpático. (Mirá quién habla). Interpreto, ahora yo, que está divertido creyendo que encontraron (como con la anulación) un intersticio por donde colar su voluntad en contra de la mayoría, cosa que nunca le importó, a estar por sus antecedentes foquistas. No se ría más, Senador, o me va a sacar el lugar de parecer el más estúpido del mundo escribiendo cosas que nadie lee ni a nadie parecen importar.


No hay artilugio que valga. Todavía queda gente con huevos en el Frente como para pararse frente al malón y decir, como Oribe (al quien el Viejo Herrera le afanó la fama repitiendo la frase) “ni me callo ni me voy”; y actuar como decía Seregni: “Hay que pensar lo que se dice, decir lo que se piensa y hacer lo que se dice”. ¡Ay, General! Cuídese de los ultras, le dijo Salvador. Y tenía razón: a él lo terminaron haciendo matar.


Perdón por tratarlo de estúpido, Senador; dos veces para peor. Está mal y me disculpo. Usted no es estúpido: está enfermo. Delirio lógico político le diagnostico. Puede parecer broma, pero cito del Diccionario de Enfermería (**) (pág. 217): "Delirio lógico: Después de una fase de perplejidad y duda, aparecen las convicciones delirantes basadas en las interpretaciones. La percepción es exacta pero el concepto es erróneo”. (sic) Falta el "entre 1985 y 90" nomás, y es un libro de Historia reciente.


La percepción es exacta. Si agarramos a cualquiera en la calle y le preguntamos ¿te gusta la impunidad de torturadores y asesinos? salvo que hagamos la encuesta en la puerta del Club de Fans del Marqués de Sade, la mayoría va a decir que no, pero no porque los partidos opinen que no: PORQUE ES HORRIBLE!!! Es como preguntarle a la gente si le gusta sufrir. Es verdad, pero el concepto es erróneo: no por saber eso voy al Parlamento, le saco a la Vida los artículos que me parece a mí que hacen infeliz a la gente y decreto la felicidad vía Ley interpretativa. LQQD. Tas delirando, Ernesto. Lógico. Político.


¿Así que en la oposición no hay mayorías para mantener la Ley (y con ella, también, la impunidad relativa que habilita)? ¿De dónde saca las estadísticas, Senador? Si se las cobran, lo están afanando. Acá no delira: afirma pero no sabe. Cree. Es un creyente, un fanático, profeta de Pare de Votar. Juicio y Castigo sin jabón de la descarga. Salva tu alma, amigo de la Impunidad.


¿Así que ahora resulta que como ustedes respetan lo que dijimos dos veces (aunque dice que no lo dijimos porque no nos preguntaron) no derogan ni anulan sino que “de quince partes que tiene el cuerpo le sacan nomás que dos (cerebro y corazón)? No derogan porque no les interesa la OEA sino la revancha, y derogar no tiene efecto retroactivo. No anulan porque no se puede y hasta Usted ahora (aunque no en la Campaña) dice que era un disparate, un dominó jurídico.


Por favor, no subestimen a la gente. No vendan liebre si lo que tienen es gato. Ya tiraron el gato arriba de la mesa. Dos veces; y no lo pudieron vender. Respeten al cliente. No me tomen por gil, se los ruego, diciéndome que es porque al decir que me gusta la liebre no dije que no como gato. Tírenlo de nuevo, a ver qué pasa en el Parlamento. Si ganan, quiero ver qué dice la gente en 2014.


Faltándole así el respeto, difícil que sea Tre !!!


SAVAP


(*) o26-10-2010 - 1:32 HS en adelante en la grabación, disponible en http://sarandi690.com.uy/programas_ver_ea.asp?dia=26&mes=10&ano=2010&idPrograma=4


(**) http://books.google.com/books?id=TiSWuD4KPbYC&pg=PA217&lpg=PA217&dq=delirio+l%C3%B3gico&source=bl&ots=6xqB2B8Hfn&sig=3A1perDi-9x83xyC1KOfbxf8a9M&hl=es&ei=sRPHTLisNsL68AbtmOCjDw&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=1&ved=0CBQQ6AEwAA#v=onepage&q=delirio%20l%C3%B3gico&f=false


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