
Nací y me formé en un país donde respeto, cultura, educación, información, delicadeza, sensibilidad, tolerancia, reflexión y estilo eran valores reconocidos. Décadas después, aquí me escondo. Pero, como dicen, "Hay momentos en la vida, en los que callar se convierte en una culpa y hablar en una obligación" (Oriana Fallaci)
jueves, 9 de febrero de 2012
"La verdad nos hará libres" o "Como te digo una cosa..."

Hay que avisarles, J.C.

De Ingenieros, burros y otras deleznabilidades

http://www.lr21.com.uy/politica/1020564-brovetto-vencimos-%E2%80%9Cla-deleznable-impunidad-tan-defendida-por-los-partidos-de-la-oposicion%E2%80%9D#utm_source=emailmarketing&utm_medium=email&utm_campaign=newsletter
viernes, 3 de febrero de 2012
La increíble y triste historia del cándido Eldo y la política desalmada

viernes, 23 de diciembre de 2011
¿Mentiras verdaderas o verdaderas mentiras?

Llama la atención que el Gobierno se empeñe en mentir y ningún periodista retruque ante la flagrancia del sapo con el que el Cura Lescano y Cía nos quieren hacer comulgar como regalo navideño.
Es absolutamente falso que haya llegado tres millones de turistas a Uruguay, en 2011 ni en ningún año. Puede que sí hayan llegado esa cifra de visitantes, pero la realidad dista mucho en un caso y el otro. Hay una diferencia técnica en la denominación, que es seguro desconozca nuestro buenazo Doctor en Veterinaria metido a Ministro; pero que no quiero cometer el agravio de afirmar que no es conocida nada menos que por el Asesor Principal del Ministerio; la única persona del Staff que alguna vez tuvo vinculación, así sea menor, con el Turismo.
Cualquier estudiante de Primer Año de Hotelería o Turismo sabe que para ser turista alcanza con viajar (con finalidad no laboral o similar) por menos de doce meses a un lugar diferente al de residencia habitual, y que los turistas que interesan son los que se quedan, no los que están en el país menos de un día (en algunos casos sólo algunas horas), sin pernoctar en alojamiento pago (principal rubro del gasto turístico individual). Sería espantoso que el Asesor no lo supiera, pero imaginar que lo sabe es desolador, porque nos conduce a pensar que nos están mintiendo adrede.
El grueso de la diferencia radica en dos grandes grupos: los cruceristas y los argentinos y brasileros en tránsito terrestre. Desde que en la Administración Villar (1987-1994) desde el entonces Ministerio de Turismo se dio impulso con énfasis al respaldo de la actividad receptiva de Cruceros, no ha dejado de crecer el número de visitantes de ese tipo que llegan a nuestro país; cifra que alcanza por estos años cientos de miles (casi medio millón según el propio Ministro Lescano). Esos VISITANTES DE MENOS DE UN DÍA gastan una cifra sustancialmente menor a cualquier TURISTA real, y -hasta donde sé- el interés por que venga gente a conocernos puede ser antopológico, cultural etc.; pero es, fundamentalmente, económico y, habiendo diferencias sustanciales al respecto, es bueno reflejarlas.
El otro grupo no es medido por las encuestas del Ministerio, pero es enorme: son los turistas de nuestros dos vecinos, que van a vacacionar en el otro; los cuales ingresan por un paso de frontera y unas horas después salen por otro, sin consumir a veces ni combustible (porque siempre está más caro acá), alimentos ni bebidas (que traen de sus países) con al agregado de distorsión estadística de que son contabilizados dos veces en la cifra hoy vocingleada: cunando entran desde su país, y cuando entran desde el de su destino turístico.
El Turismo no es un tema que aparente interesar demasiado a los uruguayos, sean ciudadanos comunes, políticos, gobernantes o periodistas; pero me pareció del caso realizar estas observaciones de puro carácter técnico.
A los que hayan creído las cifras y festejado: Feliz Nabidad.
A todos, con V.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
31 veces 30 de noviembre

Hoy es 30 de noviembre, y quiero extender mi más cálido y respetuoso saludo a todos aquellos que hicimos de alguna manera posible la fantástica demostración de entereza cívica y democrática que significó el triunfo del NO en el plebiscito constitucional de 1980. Al César lo que es del César, al Pueblo lo que es del Pueblo y a Dios lo que es de Dios.
Es que una cosa es ser sabio de la cabeza, y otra de corazón.
Pero nunca "yo".
O podemos volver a ser.
lunes, 28 de noviembre de 2011
Hubo una vez un río de libertad. Memorias entristecidas.

"Hoy es 27 de noviembre. ¿Y qué?, me preguntan casi todos los que tienen menos de 28 años, y -lamentablemente- muchos que ya son más "grandecitos".
¿Cómo "y qué"? ¿No te acordás del 27 de noviembre? ¿Del río de libertad? ¿No te acordás de Candeau, el último domingo de noviembre del 83', por un Uruguay sin exclusiones?
La sucesión de datos recordatorios da resultado, y los que por entonces vivían en Uruguay y tenían acceso a información, recuerdan. Los demás, no.
Suena un poco triste, o mejor dicho ingrato, pero está bien. A lo bueno uno se acostumbra pronto, y esto que vivimos hoy, aunque no sea tan bueno como podría, es infinitamente mejor que aquello.
Mal o bien, cada uno hoy hace de su capa un sayo (los que lo deseen pueden leer de su culo un pito), y nadie que se arrogue el poder de obligarlo a hacer algo que no quiera, dura mucho en el ejercicio de ese rol.
Aquella fue una época absolutamente especial, para mí una especie de Woodstock político (por la comunión, no por el barro o el bochinche) donde los mejores deseos de Paz y Amor (o lo que signifique en lenguaje político aquella maravillosa y preclara consigna) se conjugaban en todos y cada uno de los espacios que íbamos conquistando.
Los que me conocen bien saben que mi actitud de entonces era mucho más participativa que la de hoy, habiendo sido partícipe incluso de uno de los hitos en la Historia de la política del Uruguay, cuando representantes de todos los partidos y organizaciones sociales construimos laboriosamente posiciones de consenso en todos los documentos que se presentaron en el Festival de la Juventud y los Estudiantes de 1985 en Moscú.
De aquel trabajo participaron, por nombrar a algunos notorios representantes del hoy político del país, Pablo Mieres, León Lev, Washington Abdala, Javier Barrios, José Bayardi, Pablo Iturralde y Jorge Gandini. Si tuviera sus direcciones personales, les haría llegar este mail, sólo para recordarles que se puede: sólo hay que querer.
Y porque guardo intacta aquella ilusión, en el rincón del corazón destinado a mis mejores sueños, quiero pedirle a todos los que conservan la esperanza de que el sistema político sea el motor de los cambios que se necesitan para que el imaginario colectivo salga del pantano en el que quién sabe cómo se metió, que le recuerden a sus representantes aquel espíritu de los ochenta; que les pidan, nada más, que quieran, y adquieran la grandeza que les permita privilegiar el encuentro (así, con minúscula), dejando de lado el interés.
Yo hace un tiempo decidí tomar por el camino de no pedirle a nadie que cambie: bastante trabajo me da tratar de cambiar yo, y así -en la medida en que lo consiga aunque sea modestamente- transformar para bien el pedazo del mundo en el que directamente me toca actuar.
Para los que no puedan con la náusea de pensar en política (no es mi caso, pero lamentablemente son muchos) les recomiendo este camino. La suma de todos los pequeños cambios individuales resulta en una mejora real maravillosamente constatable, que no depende de nadie más que de uno. Peligro: no hay excusas.
Sea cual sea el camino que tomen (también pueden decidir dejar todo como está), me van a tener al lado, para lo que necesiten, por el único precio de tener que recibir estos mails de vez en cuando.
Mientras, sigamos refrescándonos y bebiendo con alegría, en el río de libertad que entre todos construimos, y mantenemos limpio, fresco y vivo.