jueves, 9 de febrero de 2012

"La verdad nos hará libres" o "Como te digo una cosa..."


No entendí. No entiendo. ¿Seré yo?

¿No dicen los libros de Historia reciente y los profetas gubernamentales que el MLN se creó para luchar contra la dictadura (lo cual sería premonitorio, ya que se adelantaron nomás que doce años a ella)? Lean por favor esta transcripción:

P - El MLN-T fue y es una organización porqué todavía existe. Qué se mantiene de lo original ?

R - Carlos Real de Azúa nos definió muy bien. Afirmaba que hacíamos política con armas. El planteo original era de acumulación de fuerzas y lucha prolongada. Por otra parte es erróneo lo que en la actualidad asegura algún compañero que dice que teníamos un planteo insurreccional; no es cierto. En la actualidad el MLN continúa con el concepto de acumulación de fuerzas y quizás con mayor sentido. El mundo está globalizado y es capitalista. La necesidad de cambiar el capitalismo ya no es solo un problema de justicia social sino de sobrevivencia humana. La cultura capitalista, sus valores y su modo de producción están depredando el planeta. Corremos el riesgo de que sobrevivan las cucarachas pero no la espcie humana. Es una difícil tarea para la izquierda.
Nosotros nacimos (en la primera convención en enero de 1966) con el concepto de lucha prolongada, como ya he dicho. Concepto que, reconocemos, tomamos de Mao Ze Dong. Si al final de la lucha se llegaba a la insurrección nadie lo podía predecir. La realidad cambia en una hora. Quién hubiera imaginado que 50 años después habría en América procesos que hablan de socialismo como los de Bolivia y Venezuela? Dicho sea de paso, estoy convencido que estos dos casos se mantienen y desarrollan porqué los ejércitos de ambos países son permisivos con los cambios. De lo contrario se acaba el asunto, estoy absolutamente convencido de ello.

P - Y para qué fue creado el MLN ?

R - El MLN fue creado para la toma del poder.

P - Esta afirmación tuya tira por tierra varias aseveraciones que yo he escuchado en los últimos 15 años ?

No, es así nomás como te lo digo.


Extracto del libro "Marenales" de Sergio Márquez Zacchino (2010) - Páginas 48 - 49


Hay que avisarles, J.C.

La nota cuyo link adjunto es una prueba más de que, en todo el mundo, los políticos dicen cualquier cosa que les escribe alguien de confianza, y que estos suelen escribir lo que escuchan o les parece, sin detenerse a chequear nada. Es conveniente leer primero la nota y después seguir con mi comentario.

¿Ta? Bueno. Voy a hacer algo que pocos hacemos con honestidad, sin interés político o personal: voy a hablar mal del Plan Ceibal.

El plan Ceibal es, por el momento, cien millones de dólares de hardware regalado sin ningún propósito, como no sea el de hacer primero (para salir en la tele diciendo cualquier cosa) y pensar después.

No hay en él (a cinco años de lanzado) más que un esbozo didáctico, ni un aprovechamiento siquiera menor de la tecnología para promover una verdadera revolución educativa.

Hay, y no es poco, un acortamiento de la brecha digital; pero los pibes de la periferia siguen bajando cumbia y jugando jueguitos chotos; y los del Pocitos y el Prado usando la Wiki.

Los docentes, ni se enteraron ni se enteran: nadie los capacitó, les preguntó qué necesitarían o cómo harían. Chúpense esa fue la orden, que Tabramón 1º está inspirado y quiere pasar a la Historia por algo más que por conformar a todos y no hacer nada de lo que prometió; así sea a caballo de la mayor mentira que se pueda montar.

El Plan Ceibal puede ser una gran cosa, pero todavía no lo demostró (y ya estamos por tirar las primeras XO).

Y puede ser cualquier cosa, menos ejemplo de ejecución planificada y profesional.


De Ingenieros, burros y otras deleznabilidades




Si este que es ingeniero dice cosas así,
qué no dirán los burros.

(Jaimito)




Todo el mundo sabe que Brovetto es un imbécil, sólo que pocos lo decimos en público. Pésimo Ministro, frangollón administrativo e inane operativo, le encontraron el puesto ideal: Presidente de algo que nadie sabe qué es, que hay que hablar diez minutos para explicarlo.

Por eso no debería extrañarme este eructo, uno más de una cadena que parece no tener fin. ¡Ay de la Biología, que no se apiada de nosotros y debemos seguir soportando estas cosas. Muere tanta gente linda...

Me voy a quedar con el colgado nomás, porque me da fiebre de pensar en comentar el resto.

"Vencimos la deleznable impunidad tan defendida por los paridos de la Oposición".

Para empezar, salame, son los partidos HOY en la oposición, porque fueron gobierno durante más de cien años. Uruguay no empezó cuando su aglomerado político ganaron una elección, "aunque Usted no lo crea".

Para seguir, no derrotaron nada, porque no hay nada que derrotar, no existe tal impunidad y con la Ley en plena vigencia ha habido juicios y encarcelados; bien que para algunos (como el Gral Dalmao) haya que haber inventado un Derecho para Enemigos, porque en ningún país serio hubieran estado diez minutos en un Juzgado; mucho menos, preso.

Lo único que derotaron fue a la Constitución, a la credibilidad del sistema político y muy especialmente a la democracia directa. A esas sí que las hicieron mierda. Pero si piensan que uno sólo de los casos que des archivaron ilegalmente prosperará o que el inconstitucional reestablecimiento de los plazos de prescripción no será aplastado en la Suprema Corte, se les movió la pelela y aún no se han dado cuenta. Habrá pañal para todos o para nadie!!!

Lo que sí hicieron los partidos Colorado y Nacional fue dar la forma posible a la propuesta del General Seregni a su salida de la cárcel (19 de marzo de 1984, está en la Red, transcripta letra por letra) de "la más amplia de las amnistías". Así, a secas, porque fue acordada con los militares por los negociadores políticos y traicionada luego por la irresponsabilidad, rencor y ceguera de la fuerza que preside Brovetto. Hay un video en Subrayado donde Wilson deja en total evidencia que Seregni había propuesto una segunda salida, una tal que el Frente no la votaría (los giles se harían cargo del costo político y ético). Jaime Pérez (diputado del PC) se reía a gritos y decía "Déjelos que voten ellos eso y se quemen bien quemados". Los partidos fundacionales (así se llaman, Ingeniero) jamás estuvieron de acuerdo con impunidades, simplemente debieron ceder a los dos chantajes, el de los militares que exigían el cumplimiento de lo pactado y el presuntamente moral de los que se rasgaban las vestiduras después de haberse alzado en los 60 y 70, de haber tratado de negociar en el 73 y de haber traicionado por primera vez a su amado líder y preso ejemplar.

Lo único deleznable que hay a la vista es todo eso, más la falta de memoria, de vergüenza, de respeto por la Constitución y los veredictos populares; y el patético abrazo imposible de progresistas liberales y liberticidas por ínfimas cuestiones de poder y chinchulines.

Menos mal que falta un año para el próximo discurso y, en una de esas, la Flaca te llama al orden.

Gil.


http://www.lr21.com.uy/politica/1020564-brovetto-vencimos-%E2%80%9Cla-deleznable-impunidad-tan-defendida-por-los-partidos-de-la-oposicion%E2%80%9D#utm_source=emailmarketing&utm_medium=email&utm_campaign=newsletter

viernes, 3 de febrero de 2012

La increíble y triste historia del cándido Eldo y la política desalmada

A mis 16 yo era frenteamplista. En realidad era como una especie de promitente frenteamplista: aunque no podía votar, militaba, hablaba con olor a pólvora, sabía todo, muy especialmente quiénes eran los malos y quiénes los buenos (nosotros, por supuesto).

Es que no había otra: Pacheco reinaba, el Partido Colorado se quebraba bajo el peso de 90 años de gobierno, ahogado por la tenaza sindical guerrillera/derechista. Los blancos reunían a Wilson, Aguerrondo y, en el medio, a todo el que sumara un voto. ¿Que iba a ser un pibe hijo de gente de laburo venida un poquito a más, honesta, solidaria y progresista?

A mí me jodía bastante el asunto de los bolches y los tupas, porque ya entonces tenía claro el valor de la libertad y el peligro de los iluminados. Aún recuerdo el lugar y el momento en que tomé la decisión de no integrarme al MLN, cuya romántica aura tuvo lo suyo para mi sensibilidad solidaria y libertaria. Pero... peores eran los otros, que sólo se juntaban para sumar votos y joder al Pueblo.

A partir de 1973 y hasta 1982, mantuve la posición de luchar en la medida de mis pobres posibilidades (más o menos las mismas que todo el mundo aunque, si escuchás a algunos, parece que hubo gente que luchó pila, que prácticamente obligó a los militares a entregar el poder. Yo no me acuerdo que haya sido así, pero sí de que era poquito lo que podíamos hacer de verdad). Pegar algún cartelito, cantar alguna canción, colaborar con los familiares de los presos, fundar algún grupo de teatro, alguna murguita contestataria que cantaba bobadas con doble intención, ir al cantopopu, hacer como que militábamos... Digo entre el 73 y el 80: el Plebiscito sí que descolocó a los verdes, recién ahí la cosa cambió.

En 1982 vi la posibilidad de militar políticamente en la construcción de la salida hacia la democracia y me afilié a la CBI; con lo que automáticamente perdí el saludo de la mitad o más de las personas con las que había compartido diez años de lucha. Por suerte estaba de moda aquél cartelito tan chongo que decía "Al perderte yo a ti... pero al perderme tú a mí"... ¿lo conoces? Le venía de perillas a mi Ego.

De los seis años que milité allí, los últimos cuatro (y los diez restantes durante los cuales, ya desafiliado del Partido, me dediqué a tratar de incidir sobrer la realidad (colaborando a la construcción del Ministerio de Turismo) fueron terribles respecto de la crítica salvaje que el Frente orgánicamente, sus Medios y militantes ejercieron sobre todo aquello que intentamos. Lo bueno, lo regular y lo malo: siempre no.

Ayer tuve que escuchar al Señor Presidente de la República quejarse de que la Prensa sólo le publica las noticias malas y qué se yo: todo el mundo lo vio y escuchó, no lo voy a repetir.

No se a vos, pero a mí me explotaron, juntas, la bronca ante el desparpajo y la pregunta: ¿Y quién le enseñó a ser así? Vos y los tuyos, Pepe. Me lo enseñaron a mí en los 60 y 70, se lo enseñaron a todos los que les prestaron oídos desde siempre hasta hoy; y ahora el invento les termina reventando en la jeta. Como a Monsieur Guillotin.

Si alguien opina que exagero, con sólo presentarme tres ejemplos de iniciativas del gobierno aplaudidas públicamente por el Frente en cada Administración de cinco años en las que fue oposición entre 1971 y la fecha (además de declaraciones públicas orgánicas, vale citar columnas y notas de su prensa lacaya) y yo me desdigo públicamente y dejo de escribir para siempre.

Como soy un tipo que no se cierra, en 2005 (cuando la violación era inminente) me relajé, le puse unas fichas a la esperanza y los voté. Una vez más, como en el 82 al afiliarme a la CBI, convencido de actuar bien, con la mejor intención; los ojos brillando de olvido y la ilusión en lugar de la lanza. Una vez más, Experiencia derrotó a Esperanza.

El motivo de esta columna no era ese, pero era necesario relatarlo porque siempre hay gente nueva leyendo.

Lo que pasó es que legó a mí el artículo que adjunto y fue la de Dios es grande en mi alma y estómago. Por eso quise hablar lo más fuerte posible de la penosa confesión pública de prostitución electoral del Frente Amplio; cuya máxima figura Y PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA (de todos, favor recordar) dice a quien quiera escucharle "...que hay que hacer algo en la Enseñanza para que el Frente llegue bien al 2014".

Estuve a punto de escribir con todas las letras la puteada que me salió del fondo del corazón. Decidí que mejor no: que ellos hayan decidido arrastrarse, es cosa de ellos; yo no me rebajo. Pero sé lo que sentí y siento; y que ganas no me faltan.

Reflexiono, asqueado: ¿así que el mierdero en que han convertido a la Enseñanza 26 años de gobiernos civiles (más los doce militares y paro la cuenta retroactiva), esa máquina de castigar a los pobres (y de generar más) hija de la inoperancia e incapacidad de la mayoría de los Consejos de 1985 para acá (la excepción de Rama y Cia. confirma la regla) y de la oposición salvaje de los sindicatos fascistas de la Enseñanza ante ajenos primero y propios después (pese a la notoria filiación frentista de todos sus dirigentes) sólo les motiva a actuar para no estar tan mal electoralmente en 2014..? Puede que el calor ayude, pero saberlo de sus labios es algo que me lleva a la náusea definitiva.

En 1990 dije por primera vez que son el partido tradicional más tradicional del Uruguay, el más contradictorio, el más mentiroso. Ahora, agrego, el que más me ha decepcionado. Se los comió la máquina. De revolución al revolcón (en el chiquero poderil) median unas letras perdidas, cuarenta y un años de vida política y siete de Gobierno.

¿Dónde se quedan ahora las cosas que me/nos decían cuando eran oposición? Los otros tienen, al menos, la disculpa de que (según ustedes) son los malos. Ahora resulta que los buenos hacen lo mismo por lo que los reputearon, pero está bien y hay que seguir votándolos. ¿En serio?

Hace un tiempo me prometí no volver a tratar estos temas, no porque no valga la pena pensar y tratar de hacer algo para que la política mejore y se vuelva Política, sino porque es inútil: hagan lo que hagan Gobierno y Oposición, diga lo que diga yo, nadie cambiará su voto y todo seguirá más o menos igual; y el país degradándose, abotagado a veces por la pobreza y otras por el desenfreno del consumismo culpable.

Por última vez, ahora sí, insisto y te pregunto ¿es así?

¿Vas a seguir permitiendo que hagan esto con tu ilusión, hermano de utopía?

Yo no.

Nunca más.

http://www.elpais.com.uy/12/02/03/pnacio_622431.asp?utm_source=news-elpais&utm_medium=email&utm_term=text-link&utm_content=Mujica%3A+Frente+debe+%22concretar%22+en+educaci%C3%B3n+para+llegar+bien+a+2014&utm_campaign=Resumen+Matutino#.Tywrh3ptghc.facebook

viernes, 23 de diciembre de 2011

¿Mentiras verdaderas o verdaderas mentiras?

Llama la atención que el Gobierno se empeñe en mentir y ningún periodista retruque ante la flagrancia del sapo con el que el Cura Lescano y Cía nos quieren hacer comulgar como regalo navideño.

Es absolutamente falso que haya llegado tres millones de turistas a Uruguay, en 2011 ni en ningún año. Puede que sí hayan llegado esa cifra de visitantes, pero la realidad dista mucho en un caso y el otro. Hay una diferencia técnica en la denominación, que es seguro desconozca nuestro buenazo Doctor en Veterinaria metido a Ministro; pero que no quiero cometer el agravio de afirmar que no es conocida nada menos que por el Asesor Principal del Ministerio; la única persona del Staff que alguna vez tuvo vinculación, así sea menor, con el Turismo.

Cualquier estudiante de Primer Año de Hotelería o Turismo sabe que para ser turista alcanza con viajar (con finalidad no laboral o similar) por menos de doce meses a un lugar diferente al de residencia habitual, y que los turistas que interesan son los que se quedan, no los que están en el país menos de un día (en algunos casos sólo algunas horas), sin pernoctar en alojamiento pago (principal rubro del gasto turístico individual). Sería espantoso que el Asesor no lo supiera, pero imaginar que lo sabe es desolador, porque nos conduce a pensar que nos están mintiendo adrede.

El grueso de la diferencia radica en dos grandes grupos: los cruceristas y los argentinos y brasileros en tránsito terrestre. Desde que en la Administración Villar (1987-1994) desde el entonces Ministerio de Turismo se dio impulso con énfasis al respaldo de la actividad receptiva de Cruceros, no ha dejado de crecer el número de visitantes de ese tipo que llegan a nuestro país; cifra que alcanza por estos años cientos de miles (casi medio millón según el propio Ministro Lescano). Esos VISITANTES DE MENOS DE UN DÍA gastan una cifra sustancialmente menor a cualquier TURISTA real, y -hasta donde sé- el interés por que venga gente a conocernos puede ser antopológico, cultural etc.; pero es, fundamentalmente, económico y, habiendo diferencias sustanciales al respecto, es bueno reflejarlas.

El otro grupo no es medido por las encuestas del Ministerio, pero es enorme: son los turistas de nuestros dos vecinos, que van a vacacionar en el otro; los cuales ingresan por un paso de frontera y unas horas después salen por otro, sin consumir a veces ni combustible (porque siempre está más caro acá), alimentos ni bebidas (que traen de sus países) con al agregado de distorsión estadística de que son contabilizados dos veces en la cifra hoy vocingleada: cunando entran desde su país, y cuando entran desde el de su destino turístico.

El Turismo no es un tema que aparente interesar demasiado a los uruguayos, sean ciudadanos comunes, políticos, gobernantes o periodistas; pero me pareció del caso realizar estas observaciones de puro carácter técnico.

A los que hayan creído las cifras y festejado: Feliz Nabidad.

A todos, con V.



miércoles, 30 de noviembre de 2011

31 veces 30 de noviembre

Hoy es 30 de noviembre, y quiero extender mi más cálido y respetuoso saludo a todos aquellos que hicimos de alguna manera posible la fantástica demostración de entereza cívica y democrática que significó el triunfo del NO en el plebiscito constitucional de 1980. Al César lo que es del César, al Pueblo lo que es del Pueblo y a Dios lo que es de Dios.


Hoy es 30 de noviembre, repito, y casi no lo puedo creer. No es que no pueda creer que es 30 de noviembre, en eso no hay que creer: si uno acepta la división del tiempo (propuesta quién se acuerda por quién ni cuándo y) utilizada por buena parte de la autodenominada Civilización, Sección Occidental (aunque no sólo) y Cristiana (aunque no mucho), ya está.


Lo que me resulta increíble es la distancia que observo entre este estado espiritual, anímico, psicológico, energético, (yo qué sé cómo llamarlo) que abruma a la mayor parte de los uruguayos, y aquél que hizo posible la hazaña cívica del 30 de noviembre de 1980, punto de partida de la más estupenda transición hacia la democracia que recuerda la Historia política de nuestro Continente y -tal vez- del Mundo.


Hace 22 años, los uruguayos sabíamos bien quiénes éramos y qué queríamos para nuestra vida política; y a 6 de cada 10 nos resultaba afrentosa e infumable la propuesta que realizaba el Gobierno militar. A los otros 4, no sé, pero sí sé que de ellos muchos creían que votar SI era una forma de recobrar el poder y volver al camino civil. Pocos, muy pocos, querían preservar aquél estado de cosas que sólo quienes lo vivimos podemos aquilatar.


Entonces atravesábamos una situación económica mejor que ahora (*) (estábamos sentados en el espejismo del dólar barato, como hace algunos meses, y se nos mostraba el ejemplo económicamente exitoso de Chile para señalar por extrapolación, que el rumbo era ese. Por ese entonces, reitero todos teníamos muy claro el valor de la libertad, de la posibilidad de expresar libremente el pensamiento, de cambiar periódica y voluntariamente de Gobernantes, de tener en el Palacio Legislativo no bufones omni-aquiescentes sino representantes de nuestra voluntad y opinión. Y (salvo pequeños bolsones ideológicos presuntamente opuestos entre sí pero afines en esto) todos teníamos claro lo peligroso que es acusar a la Democracia de los problemas económicos y sociales, socavando sus bases en el imaginario de la gente con la finalidad de llevar agua para su molino.


En 1980 éramos un pueblo tan increíble que podíamos soñar que era posible primero y festejar después, el hecho inédito a nivel mundial de derrotar a una Dictadura militar no con armas sino con votos.

Éramos un pueblo tal, que teníamos claro, muy claro, que era posible conseguir que -más temprano que tarde- se fueran, con el solitario argumento de perseverar en nuestro esfuerzo por hacerles saber que no los queríamos, que podrían uno por uno encerrarnos a todos, matar a tantos como su eficiencia, conciencia o fanatismo les permitiera, aterrorizar dejando sin trabajo, sin opciones, sin presente ni futuro a todos los que pudieran, pero sólo volviendo a los cuarteles y dejando el gobierno en manos de los representantes legítimos del Pueblo podrían intentar comenzar a recuperar la consideración que habían destruido en el corazón de la gente. Algunos hasta soñábamos con un mea culpa honorable que nunca se dio, otros con una Justicia, que no es de este mundo; otros con venganza.

Es que una cosa es ser sabio de la cabeza, y otra de corazón.


Éramos un pueblo tal, que podíamos confiar, podíamos creer que quienes llevaban adelante una negociación renga nos representaban a todos, e iban a ser los garantes de que -una vez recuperado el poder- no habría hijos ni entenados en la Política. Y estábamos en lo cierto.

Cierto que contábamos con figuras capaces del sacrificio propio en aras de alcanzar el objetivo general, como el General Seregni y Wilson. Pero hacíamos bien en confiar.


Podíamos reunirnos con todos, en casa de cualquiera, discutir y construir consensos en los temas más diversos; polemizar hasta el encuentro, y compartir el pan y la sal. El otro no era un hijo de puta, ventajero, enemigo político: era un compañero de otro Partido. ¡Cuánta razón teníamos! ¡Qué sabios y valientes éramos entonces!


La única diferencia formal entre entonces y hoy, es el año; somos, técnicamente, el mismo país, el mismo pueblo, veinte años después. La crisis económica que sobrevino en noviembre de 1982 (cuando aún manteníamos todas esas características y el dólar se devaluó bastante más que este Agosto, pasando entonces de 14 a 32 pesos), tal vez fuera algo menos estentórea que la de este 2000, pero no mucho menor. La desocupación llegaba al 15%, pero la gente no se iba, el salario y el poder adquisitivo caían, pero no le pegábamos a los que querían laburar.


¿Dónde está la diferencia, eso que pone tal distancia con aquel pueblo que éramos y hoy?

Lamentablemente, está dentro. Nosotros (tú, ella, él, yo) estamos (me niego a creer que seamos) distintos. Y distinto actuamos. Cambiamos. Para peor.


La mayoría de nosotros ya no es capaz de dejar de lado las diferencias para buscar el terreno común. Es más fácil sospechar que concertar. Es más fácil afirmar (y en algunos casos hasta creer) que la culpa la tienen Batlle o Lacalle, Bin Laden, el FMI, los sindicatos, los comunistas, los piqueteros, los militares, los periodistas, los jóvenes, los viejos ... o todos ellos.

Pero nunca "yo".


Es más sencillo mentirse que si gana Tabaré (o Julio María, o el Cuqui o Ramírez), todo va a volver a ser como en el 50. Él (el que sea), macho (como Dios), abrazando la lanza con la mano derecha o la izquierda y a caballo de la Verdad, cual San Jorge redivivo matará al dragón de la injusticia global, hará funcionar la Economía y la Sociedad, y -de yapa-, devenido en Harry Potter criollo, con un movimiento de su varita mágica nos va a sacar volando de la mierda en que tantos sienten que se ha transformado todo.


Dije hace un rato que la única diferencia con aquella época maravillosa del '80 era el año. No es verdad, hay otra muy obvia: entonces estábamos en dictadura.


¿Cómo es el tránsito cuando hay un Inspector o está la Caminera?¿Cómo son las colas del Estadio cuando hay un Coracero en la ventanilla? ¿Cómo está la valija del auto si la Aduana está mansa? ¿Nos movemos un pasito al fondo si hay lugar, cuando no nos lo pide el señor de uniforme, que nos conmina golpeando el vidrio del ómnibus con su metralleta redonda?¿No somos capaces de buscar consensos en lugar de votos, si no hay alguien amenazándonos?

¿Será que los necesitamos para poder mostrar nuestro mejor perfil? Yo creo que no, pero a veces me entran dudas.


Feliz 30 de noviembre.


Y que el recuerdo de ese glorioso día -y lo que significa- nos traiga a la memoria lo que verdaderamente somos.

O podemos volver a ser.



SAVAP

Eldo Lappe

(*) Escrito en 2002

lunes, 28 de noviembre de 2011

Hubo una vez un río de libertad. Memorias entristecidas.

Sin gloria y con pena (al menos la mía, al ver que podemos inventar bicentenarios y celebrarlos partidariamente y a lo grande pero no somos capaces de conmemorar y festejar lo bueno que hicimos juntos) pasó un nuevo 27 de noviembre.


No estaba en condiciones de hacerlo ayer, por eso va hoy lo que vengo publicando año tras año desde 2001 para acá.

"Hoy es 27 de noviembre. ¿Y qué?, me preguntan casi todos los que tienen menos de 28 años, y -lamentablemente- muchos que ya son más "grandecitos".

¿Cómo "y qué"? ¿No te acordás del 27 de noviembre? ¿Del río de libertad? ¿No te acordás de Candeau, el último domingo de noviembre del 83', por un Uruguay sin exclusiones?

La sucesión de datos recordatorios da resultado, y los que por entonces vivían en Uruguay y tenían acceso a información, recuerdan. Los demás, no.

Suena un poco triste, o mejor dicho ingrato, pero está bien. A lo bueno uno se acostumbra pronto, y esto que vivimos hoy, aunque no sea tan bueno como podría, es infinitamente mejor que aquello.

Mal o bien, cada uno hoy hace de su capa un sayo (los que lo deseen pueden leer de su culo un pito), y nadie que se arrogue el poder de obligarlo a hacer algo que no quiera, dura mucho en el ejercicio de ese rol.

Aquella fue una época absolutamente especial, para mí una especie de Woodstock político (por la comunión, no por el barro o el bochinche) donde los mejores deseos de Paz y Amor (o lo que signifique en lenguaje político aquella maravillosa y preclara consigna) se conjugaban en todos y cada uno de los espacios que íbamos conquistando.

Los que me conocen bien saben que mi actitud de entonces era mucho más participativa que la de hoy, habiendo sido partícipe incluso de uno de los hitos en la Historia de la política del Uruguay, cuando representantes de todos los partidos y organizaciones sociales construimos laboriosamente posiciones de consenso en todos los documentos que se presentaron en el Festival de la Juventud y los Estudiantes de 1985 en Moscú.

De aquel trabajo participaron, por nombrar a algunos notorios representantes del hoy político del país, Pablo Mieres, León Lev, Washington Abdala, Javier Barrios, José Bayardi, Pablo Iturralde y Jorge Gandini. Si tuviera sus direcciones personales, les haría llegar este mail, sólo para recordarles que se puede: sólo hay que querer.

Y porque guardo intacta aquella ilusión, en el rincón del corazón destinado a mis mejores sueños, quiero pedirle a todos los que conservan la esperanza de que el sistema político sea el motor de los cambios que se necesitan para que el imaginario colectivo salga del pantano en el que quién sabe cómo se metió, que le recuerden a sus representantes aquel espíritu de los ochenta; que les pidan, nada más, que quieran, y adquieran la grandeza que les permita privilegiar el encuentro (así, con minúscula), dejando de lado el interés.

Yo hace un tiempo decidí tomar por el camino de no pedirle a nadie que cambie: bastante trabajo me da tratar de cambiar yo, y así -en la medida en que lo consiga aunque sea modestamente- transformar para bien el pedazo del mundo en el que directamente me toca actuar.

Para los que no puedan con la náusea de pensar en política (no es mi caso, pero lamentablemente son muchos) les recomiendo este camino. La suma de todos los pequeños cambios individuales resulta en una mejora real maravillosamente constatable, que no depende de nadie más que de uno. Peligro: no hay excusas.

Sea cual sea el camino que tomen (también pueden decidir dejar todo como está), me van a tener al lado, para lo que necesiten, por el único precio de tener que recibir estos mails de vez en cuando.

Mientras, sigamos refrescándonos y bebiendo con alegría, en el río de libertad que entre todos construimos, y mantenemos limpio, fresco y vivo.

Feliz 27 de noviembre.